Sala de Prensa

129
Agosto - 2010
Año XI, Vol. 6

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S Página principal
 


Efectos de las tecnologías digitales en el
periodismo de América Latina y el Caribe


¿Qué ha cambiado hasta ahora y qué transformaciones vienen?

Guillermo Franco *

El efecto de las tecnologías digitales en el periodismo se manifiesta, principalmente, en tres vertientes: la dinámica de la construcción de la noticia o información; el ejercicio profesional, que remite al tema de las habilidades necesarias para sobrevivir y prosperar en el nuevo entorno (la capacitación), y la situación de los medios tradicionales.

Recibe nuestras noticias diarias sobre periodismo y comunicación. ¡Únete a SdP en Facebook!"En materia de la relación de las nuevas tecnologías con el periodismo, ¿qué es lo nuevo? Básicamente, lo nuevo es que los medios tradicionales se pusieron online, hay más flujo de información, pero no hay un cambio en la forma de hacer periodismo", dice el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro.

Los grandes beneficiados son, según Chamorro, quienes viven en el exterior, que, en el caso de Nicaragua, representan el 20 por ciento de la población, que "ahora está mejor informada y que se siente más integrada a su país porque tiene la posibilidad no sólo de informarse, sino además de opinar, de participar en el momento final del proceso. Es decir, la gente comenta los artículos, participa en los debates de la radio, puede ver mi programa de televisión en Suecia, Australia o Estados Unidos. Pero no incide en el proceso de cómo se forma la noticia. Es una incidencia a posteriori, que le sirve al periodismo en cuanto a retroalimentación. Insisto: es la utilización de medios tradicionales de un nuevo canal de diseminación y hay muy pocos ejemplos realmente de participación de las audiencias en lo que respecta a la construcción de las noticias y el proceso del periodismo".

Sin embargo, para Mabel Rehnfeldt, del Foro de Periodistas Paraguayos (Fopep), esa incidencia a posteriori es un paso significativo, que la lleva a pensar que en su país sí se está "asistiendo a una nueva construcción de la noticia".

"Hay mayor velocidad, instantaneidad, atemporalidad, transparencia para países tan cautivos como los nuestros, con dictaduras tan rígidas, y está desapareciendo ese modelo vertical, donde nosotros (medios y periodistas) teníamos la razón y nadie podía discutir. Estamos construyendo con nuestras comunidades; aparecen lectores, oyentes y televidentes cada vez más críticos... Incuestionablemente, del otro lado de la historia tenemos que hay gente que ha recuperado voz", comenta Rehnfeldt, quien cree que esto tiene más valor en países que han tenido regímenes totalitarios, en comparación con otros que siempre han vivido en democracia, como Estados Unidos.

Las aproximaciones al concepto de construcción de la noticia, expuestas por Chamorro y Rehnfeldt, remiten al de periodismo participativo, que incluye, además de la participación a posteriori, un amplio espectro de expresiones: desde casos en que los usuarios o ciudadanos aportan al proceso de reportería de periodistas profesionales, hasta aquellos en que construyen el medio casi por completo (OhmyNews, de Corea, por ejemplo), pero cuyos ejemplos son escasos en América Latina.

"Yo descreo profundamente del periodismo ciudadano. Creo que incluso hay una confusión: en inglés se habla de citizen media; cuando se llevó al español se empezó a hablar de periodismo ciudadano, y se les exigió a los ciudadanos que hicieran periodismo, y eso puede ser cruel, puede ser injusto -dice Luis Carlos Díaz, de gentedeapie, de Venezuela, quien reitera que la gente quiere simplemente contar lo que está pasando-. Que venga yo desde la academia, desde la colegiatura, a decirles no: eso no es objetivo, imparcial o veraz, no es justo."

En su proyecto de formación, gentedeapie enseña en Venezuela a los ciudadanos a manejar las herramientas digitales para que se expresen por sí mismos, sin inducir sesgo ideológico o político de alguna clase. Su promotor está trabajando con tres tipos de público que le interesan: estudiantes de periodismo y periodistas recién graduados; personas que trabajen en organizaciones no gubernamentales (ONG) en el área comunicacional, preferiblemente, y activistas de derechos humanos.

"Son personas que, creo, necesitan manejar con urgencia herramientas digitales. Los estamos mezclando. Y, al mezclar ciudadanos con estudiantes de periodismo, estamos también haciéndoles entender a los jóvenes periodistas que quienes están de aquel lado no son competidores, no son personas que les van a quitar el trabajo, sino que son fuentes informativas. También les enseñamos a las personas a tener una mayor relación con la prensa", sostiene Luis Carlos Díaz, de gentedeapie.

La formación digital

Pero no son sólo los ciudadanos los que necesitan capacitación para desenvolverse en el nuevo entorno digital: también los periodistas.

Una investigación hecha en América Latina, presentada por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), encontró que, para los creadores de contenido Web en la región, la mayor necesidad en términos de formación -aunque puede haber diferencias por país- es aprender a contar historias en video y otras formas complejas (esto contrasta con el hecho de que la narrativa Web en América Latina está dominada por el texto, seguido por la fotografía).

A pesar de que identifican como su mayor problema la generación de ingresos para financiar el sitio o medio en Internet, paradójicamente tienen muchísimo menor interés en aprender sobre modelos de negocios o venta de publicidad.

La crítica a los programas de pregrado de periodismo, por no suministrar la formación necesaria para desempeñarse en el entorno digital, es una constante en América Latina.

"¿Qué están haciendo las escuelas de comunicación en este planeta en este momento? ¿Qué enseñan? (...) A veces da la impresión de que nada. Eso es muy grave porque tampoco los cursos pequeños, por más intensos que sean, pueden cubrir rápidamente los huecos estructurales de la educación básica, y esa es una realidad para nuestros países. En la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional cambiaron hace tres años el programa de estudios de comunicación y lo dejaron prácticamente igual. Casi cero enfoque en tecnologías digitales, cero enfoque en periodismo de precisión, no profesionalización", dice Francisco Vidal, del Centro de Periodismo y Ética Pública (Cepet), de México.

"Las escuelas de comunicación hablan del oficio, pero no hacen el oficio. Lo diagnosticó García Márquez hace años. Además vienen con un cuerpo acostumbrado a los medios analógicos y, por tanto, no pueden hacer la transición sin oficio en los medios digitales. Ahí hay un agujero negro que no se va a resolver", sostiene Carlos Cortés, del Radio Netherlands Training Center (Centro de Entrenamiento de Radio Nederland), quien, para dramatizar la situación, invitó a revisar el programa del último encuentro de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (Felafacs), donde estos temas fueron absolutamente tangenciales.

Los propietarios de los grandes medios también fueron responsabilizados del problema de capacitación.

"Aunque usted no lo crea, los propietarios de los medios son los menos interesados en entrenar a la gente. Lamento decir esto; espero que el señor Ricardo Trotti lleve la preocupación (a la SIP). Por poco tenemos que arrodillarnos a pedirles que nos dejen enseñar a la gente. Tenemos que recorrer los medios entrenando", comenta Mabel Rehnfeldt, del Foro de Periodistas Paraguayos (Fopep).

"En las facultades de comunicación social, en general, no hay preparación para manejo de Web, manejo multimedia, y los medios no están interesados en capacitar a sus periodistas... Salvo una que otra excepción, son vistas casi como cosas innecesarias. No hay una inversión seria, no hay una capacitación...", dice Gabriel Michi, de Fopea, de Argentina.

Juanita León, del sitio lasillavacia.com, de Colombia, se mostró escéptica sobre la capacitación de periodistas. "Siento que siempre llegamos tarde. Deberíamos invertir la plata en laboratorios para crear el futuro y dejar de capacitarnos en el presente porque eso ya es pasado para la audiencia", anota.

La amenaza digital

¿Son las tecnologías digitales una amenaza real para los medios tradicionales de América Latina?

La respuesta es simple: no lo han sido, ni lo son en este momento; pero las percepciones sobre el tema difieren de acuerdo con el país y su nivel de conectividad.

En aquellos lugares en los que hay una relativa alta conectividad, los medios establecidos han visto a Internet como un canal de diseminación de sus contenidos y una forma de potenciar su marca.

"(En México) ya el segundo medio de acceso a la información noticiosa es Internet. Por supuesto, el más importante es el programa de noticias de la noche, el noticiario con Joaquín López Dóriga, que tiene una audiencia de 2,5 millones de personas. Pero en segundo lugar está el sitio de Internet del periódico El Universal, que tiene medio millón de visitas diarias, visitantes únicos diarios", dice Vidal, del Centro de Periodismo y Ética Pública, de México.

Los medios impresos mexicanos -según Vidal- están viendo que Internet, que los caminos digitales tienen futuro, al menos para una sociedad que se está digitalizando rápidamente.

"El gobierno mexicano estima que en el 2012 vamos a ser 20 millones de usuarios de banda ancha. En tres años se van a duplicar los usuarios. Las posibilidades de diseminar información y de hacer negocio con cualquier modelo que ustedes quieran, más o menos balanceado hacia el mundo digital, son bastante interesantes en México. Los periódicos creo que lo están entendiendo y lo están haciendo", dice Vidal.

En contraste, en Nicaragua, un país con baja conectividad, como es la norma en Centroamérica, Internet es visto como un fenómeno marginal.

"Me parece que no hay negocio de Internet, no hay amenaza para los medios tradicionales de ingresos que se hayan ido ya a esos medios. Por el contrario, la publicidad de Internet sigue siendo como un bono que piden los anunciantes cuando ponen un anuncio en periódicos y televisión, pero no tiene un valor propio porque el tráfico todavía es relativamente pequeño", dice el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro.

Gabriel Michi, de Fopea, Argentina (de pie). De izquierda a derecha (sentados y en primer plano), Laura Mottaz, CIMA, Estados Unidos; Fernando Alonso, FNPI, Colombia; Luz Maria Helguero, Red Periodistas de Provincia, Peru; Carlos Dada, ElFaro.net, El Salvador; Gotson Pierre, Alterpresse.org, Haití.

Anticipando interrogantes que nos traerá la revolución digital

El semestre terminado el 30 de septiembre del 2009 fue uno de los peores de la historia de los periódicos de Estados Unidos: su circulación diaria cayó 10,6 por ciento y la dominical, 7,5 por ciento.

Si bien es incontrovertible el peso de la crisis económica en esos resultados, no es menos cierto que estos son el último capítulo de una caída libre que viene desde 1987 (cuando Internet no era nada) y que adquirió ribetes dramáticos en el 2009.

Los cierres de periódicos y la reducción de sus nóminas o de los días de circulación están a la orden del día.

El 27 de febrero de este año, el Rocky Mountain News (de Denver), un periódico con 150 años de historia, publicó su última edición, luego de que sus pérdidas se hicieran insostenibles. El Christian Science Monitor (con 100 años de historia), que circulaba diariamente, también migró a la Web por las mismas razones y dejó sólo una edición impresa de fin de semana. En agosto, The New York Times confirmó que The Boston Globe, de su propiedad, estaba a la venta. El Globe fue uno de los periódicos que registraron mayores pérdidas de circulación diaria (18,5 por ciento), junto con el San Francisco Chronicle (25,8 por ciento) y el The Star-Ledger (Newark, N. J., 22,2 por ciento), en el semestre que terminó el 30 de septiembre. The New York Times declaró en marzo que reduciría su nómina un cinco por ciento. La lista de casos se hace interminable.

La pregunta válida es: ¿está blindada América Latina para un fenómeno de estas características?

A juzgar por las declaraciones de los propietarios y por estadísticas anuales de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN, por su sigla en inglés), que muestran pequeños crecimientos porcentuales o mínimos retrocesos, la respuesta es sí, sí está blindada.

Al analizar el fenómeno de Estados Unidos, sin embargo, una de las principales razones invocadas para explicar la crisis de los periódicos, si no la principal, es la migración de lectores del impreso a la Web, lo que convierte los índices de penetración de Internet en un predictor de ella. En Estados Unidos, la conectividad supera el 76,2 por ciento (más de 60 por ciento en banda ancha, según Internet World Stats, mayo 2010, con información a diciembre 2009).

A medida que aumente la conectividad en América Latina seguramente irá desapareciendo el sentimiento de invulnerabilidad de los medios tradicionales, entre ellos los periódicos, pero esto puede tardar muchos años. Así, es claro que estamos en una etapa diferente, más atrasada, de un mismo proceso.

Philip Meyer, profesor de periodismo de la Universidad de Carolina del Norte (Chapel Hill), se hizo famoso al pronunciar la frase "el último lector de periódico diario desaparecerá en septiembre del año 2043".

La declaración la hizo en el año 2003; aunque en 2008, luego de casi cinco de ser citado en esos términos, dijo que era una interpretación equivocada (para responder a The Economist, el último que lo había hecho). Sin embargo, reconoció que, al hacer el ejercicio (estadístico) de extrapolación del descenso de circulación de los periódicos, esa fecha era correcta.

Pero hay planteamientos de Meyer más trascendentales que simplemente predecir la fecha exacta de la muerte de los periódicos.

Hubo una época en la que se daba por sentado que a medida que la gente envejecía era más probable que leyera periódicos. Pero lo que encontraron las investigaciones de Meyer en 1983 fue que los hábitos de consumo de medios que la gente desarrolla en su juventud son los que conserva el resto de su vida.

Cabe preguntar: ¿cuánta gente en sus 20 está leyendo periódicos en América Latina? Como en el resto del mundo, cada vez menos.

¿Dónde están todas esas personas en sus 20? Seguramente, una de las respuestas es "en Internet", pero no necesariamente en sitios de medios tradicionales. En países de la región en los que ha habido un crecimiento explosivo de la red (por ejemplo, Colombia, que pasó del 2,1 en el 2000 al 45,3 en el 2009) no ha habido un crecimiento paralelo proporcional del tráfico de los sitios Web de los periódicos.

No hay certeza de dónde están aquellos en sus 20, pero cuando se escucha el dato de que el 35 por ciento de los usuarios de Facebook está en América Latina, una respuesta tentativa es: muchos, probablemente, en las redes sociales.

No se trata de clamar y pregonar la muerte de los periódicos. No. Simplemente, se trata de enunciar los interrogantes que se están planteando en los lugares en donde los periódicos están en crisis: ¿son fundamentales los periódicos para la democracia? ¿Cómo se puede financiar el buen periodismo si los periódicos desaparecen? ¿Existe un modelo diferente del publicitario para financiar el buen periodismo? ¿Es viable el cobro de contenido? Curiosamente, muchos de estos interrogantes son los mismos que se formulan quienes crean nuevos sitios Web en América Latina.

Un hecho indiscutible es que, al tiempo con la migración de lectores del papel a la Web, no ha ocurrido una de publicidad. El caso más emblemático es el de The New York Times, cuya mayoría de lectores viene vía online, pero el 90 por ciento de sus ingresos aún proceden del papel. Como decía ya en el año 2005 John Battelle, cofundador de la revista Wired: "El negocio que parece justificar el gasto de producir periodismo de calidad es el que no está creciendo (suficiente), y el que está creciendo -Internet- no está produciendo suficientes ingresos para hacer periodismo de la misma calidad".

El documento The State of the New Media, del proyecto para la Excelencia del Periodismo, afiliado a la Escuela de Periodismo de Columbia, hacía en el 2004 una advertencia que aún está vigente: "Aunque el periodismo online parece representar oportunidad para los viejos medios en vez de sólo canibalización, el tema más grande puede ser financiero. Si el online prueba ser un medio menos útil para las suscripciones y la publicidad, ¿dará una base económica fuerte para el periodismo, tal como la televisión y los periódicos? Si no, el movimiento a la Web podría conducir a una declinación general en el alcance y calidad del periodismo... No porque el medio no sea adecuado para las noticias, sino porque no es adecuado para la clase de ganancias que aseguran el periodismo".

De estas citas sale una verdad de a puño, tanto para medios tradicionales como para aquellos nuevos que están incursionando en la Web: hacer buen periodismo, buen contenido, vale. Pero, probablemente, la discusión de cuánto vale hacerlo está distorsionada, en un extremo, por los propietarios de los medios tradicionales, quienes aspiran a obtener en la Web los grandes márgenes de rentabilidad a los que estaban acostumbrados en el papel; y en el otro, por muchos impulsores de nuevos proyectos, para quienes basta con imaginación y perseverancia.

Como se dice en algunos lugares de América Latina: "Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre". Vale la pena arriesgar la siguiente hipótesis de trabajo: la mayoría de operaciones de sitios Web de periódicos de América Latina, como del mundo, son o pueden ser lo suficientemente rentables como para costear el buen periodismo. Pero sus propietarios se quejan porque esos márgenes de rentabilidad no son tan grandes como los del impreso, lo que los ha llevado a sugerir la creación de barreras de cobro por el contenido, entre otras alternativas. Y, en el otro extremo, si bien crear proyectos de contenido ya no requiere la compra de una rotativa de 10 millones de dólares, sí un capital mínimo para hacer periodismo de calidad.

Ese es el desafío de los nuevos proyectos periodísticos Web en América Latina y el mundo: conseguir esos recursos mínimos para garantizar el buen periodismo.

La gran contradicción, por lo menos en la región, radica en que hacer ese buen periodismo puede significar, como lo demuestran múltiples experiencias (aquí descritas), el bloqueo de ingresos, pues esos proyectos cuestionan, la mayoría de las veces, el statu quo. Esto parece condenarlos a depender de los fondos de fundaciones y de donaciones, entre otras opciones.

Si los periódicos, por otra parte, quieren seguir siendo relevantes en sus sociedades, tendrán que reducir las expectativas de ganancias en el nuevo entorno Web y entender, sobre todo, que su visión de la sociedad y la realidad ya no es la única que existe.

Cualquiera sea la respuesta sobre la financiación, lo importante es tener claro que no son los periódicos sino el buen periodismo lo esencial para la democracia (y ese no siempre está asociado a los periódicos), que es una tesis sostenida por muchos autores.

"La insistencia en asociar el periodismo que hacen los periódicos a la democracia me irrita, no sólo porque exagera la calidad y la necesidad urgente de la mayoría del trabajo hecho por aquellos (afirmación especialmente válida en América Latina), sino porque infla su capacidad para hacer de nosotros mejores ciudadanos, votantes más inteligentes y contribuyentes más iluminados. (...) Todas estas expresiones románticas sobre cuán esenciales son los periódicos para la vida cívica y el proceso político me hacen dar nostalgia de los días, no hace mucho, en que todos los odiaban", dice Jack Shafer, editor de la revista Slate, en una edición del 2009.

Clay Shirky, un reconocido analista y observador de Internet y quien coincide con este planteamiento, remataba en una de sus columnas ('Periódicos y pensando lo impensable'), con un llamado a la acción: "¡Olvidémonos de salvar a los periódicos! ¡Experimentemos con nuevas formas de hacer periodismo en la era digital!".

En América Latina no tenemos que esperar a que llegue la crisis de los periódicos para hacerlo.

Desarrollo de nuevas habilidades de los periodistas, la clave para la supervivencia en el entorno digital

Las facultades de comunicación y periodismo de América Latina son protagonistas de primera línea de la que podría ser la revolución digital en la región, pero por estar de espaldas a ella.

A la lluvia de críticas en diferentes escenarios, de los que el Foro de Austin no fue la excepción, ahora se adjuntan cifras que deberían llamarlas a la reflexión:

Sólo el 7,5 por ciento de quienes respondieron este año (5 de junio a 20 de julio) el sondeo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) sobre necesidades de formación de medios digitales dijo haber obtenido en la universidad (en los pregrados) los conocimientos necesarios para desempeñarse en la operación online en la que trabaja. La mayoría (65,4 por ciento) los adquirió por cuenta propia (autodidactas).

El sondeo online fue respondido por 588 personas de los países de la región, que representaban sitios de medios tradicionales, blogs en plataformas públicas o en medios online, individuales, colectivos, medianos, grandes, gubernamentales, vinculados a organizaciones sociales (ONG, sindicatos, partidos políticos), empresariales y universitarios, y centros de investigación.

El bajo porcentaje de quienes dijeron haber obtenido en la universidad los conocimientos necesarios para desempeñarse en la operación online adquiere más relevancia si se toma en cuenta que, a pesar de que el sondeo fue abierto a cualquiera que generara contenido para la Web, el 94 por ciento de quienes respondieron dijo tener formación en periodismo.

A riesgo de no reconocer esfuerzos puntuales exitosos, se puede decir que las universidades de América Latina tienen dos estrategias (erradas) para abordar el tema digital: crear una asignatura marginal con el nombre de periodismo digital en cualquiera de los semestres, y, sobre todo, por razones de rentabilidad, crear diplomados, especializaciones o postgrados con nombres rimbombantes, que la mayoría de veces ocultan su baja calidad.

En pocas oportunidades, por no decir en ninguna, sin embargo, se han propuesto replantear la totalidad del programa a la luz de la nueva realidad. Un programa reformado debería tener tres ejes: uno periodístico, uno digital y, finalmente, uno emprendedor.

Si bien los dos primeros ejes no necesitan explicación o justificación adicional, hay que decir que el tercero representaría una oportunidad para los egresados, a quienes las universidades les venden la ilusión de que conseguirán empleo, en el caso del periodismo en un medio tradicional, cuando saben que este campo no sólo es limitado sino que está en franca contracción.

Internet representa la opción laboral de miles de egresados que salen cada año en la región, pero que no han sido acostumbrados a crear empresa sino a llenar hojas de vida.

La clave del éxito de estos egresados, tanto en el entorno de los nuevos medios como en organizaciones tradicionales (incluyendo medios), son las nuevas habilidades, para las que no están formando las universidades.

¿Qué habilidades o conocimientos? La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano inventarió al menos 33, que cubrían ocho categorías: narrativa, negocio, Web 2.0, creación y diseño de sitios, construcción de audiencia, administración de sitios, reportería y habilidades básicas, y contexto.

Narrativa

  • Cómo contar historias con video / Cómo capturarlo / editarlo / producirlo / publicarlo
  • Cómo contar historias con audio / Cómo capturarlo / editarlo / producirlo / publicarlo
  • Cómo contar historias con fotos (individuales o galerías, con audio o sin él) / cómo capturarlas, editarlas / Cómo producirlas / publicarlas
  • Cómo escribir para la web
  • Cómo utilizar bases de datos para contar historias. (Por ejemplo, que cada usuario pueda ver en un mapa cómo afecta la criminalidad el barrio en que vive).
  • Cómo crear formas alternativas de historias: trivias (cuestionarios), encuestas, funcionalidades interactivas, juegos (Gaming)..
  • Cómo crear productos multimedia, infografías animadas, etc.
  • Cómo desarrollar contenidos para dispositivos móviles.

Negocio

  • Cómo diseñar y evaluar modelos de negocio (estructura de costos, sostenibilidad, rentabilidad).
  • Cómo crear y comercializar publicidad web.
  • Cómo rigen los derechos de autor y propiedad intelectual en Internet. Qué se puede y qué no se puede hacer con contenido de terceros.
  • Cómo crear operaciones de comercio electrónico en sitios Web.

Web 2.0

  • Cómo promover y administrar el contenido generado por los usuarios y su participación en sitios online.
  • Cómo crear, promover y mantener proyectos de periodismo participativo en la Web.

Creación y diseño de sitios

  • Cómo diseñar y crear sitios de Internet fáciles de usar. Cómo mejorar la experiencia del usuario.
  • Cómo organizar la información en un sitio Web / arquitectura de información.
  • Cómo usar sistemas de administración de contenido.
  • Qué software libre puedo usar en mi sitio Web.
  • Cómo diseñar y administrar bases de datos (para crear guías de ciudad y entretenimiento, por ejemplo).

Construcción de audiencia

  • Cómo mejorar la posición de un sitio o contenido en motores de búsqueda / Search Engine Optimization (SEO).
  • Cómo analizar las mediciones de tráfico de un sitio (pageviews, usuarios únicos, etc.) para tomar decisiones sobre contenido (Métrica).
  • Cómo publicar, mantener y atraer audiencia hacia los blogs.
  • Cómo utilizar las redes sociales para promover sitio y contenido, hacer campañas de mercadeo y/o publicidad.

Administración de sitios

  • Cómo organizar la operación online.
  • Cómo entrenar y enseñar a otros miembros del equipo en nuevas habilidades o conceptos (transferencia de conocimiento).
  • Cómo entender y administrar las relaciones con el área de tecnología/ingeniería en la operación online. (Esto incluye el lugar en el que se aloja la página, desarrollo de proyectos de contenido, funcionalidades, etc.)
  • Cómo integrar operaciones/redacciones de papel, TV, radio, Internet / convergencia.

Reportería y habilidades básicas

  • Cómo hacer reportería e investigación.
  • Cómo mejorar gramática y estilo en la escritura (puntuación, tildes, sintaxis).
  • Cómo identificar conflictos éticos en la Web.
  • Reportería Asistida por Computador.
  • Uso de telefonía móvil para reportear eventos noticiosos con texto, audio y video.

Parafraseando apartes del prólogo de la edición española del libro Periodismo 2.0, de Mark Briggs (del cual soy autor), es un error pensar que estas habilidades son sólo una nueva exigencia de los medios (y organizaciones) tradicionales para sobrevivir. Se ha vuelto un lugar común decir que con Internet cualquiera puede ser un editor, que no se requiere una rotativa de 10 millones de dólares para producir y distribuir contenido. También se ha vuelto un lugar común decir que cada vez más el periodismo se está produciendo fuera de los medios tradicionales. Esos lugares comunes (que no por comunes son falsos) sirven para demostrar que es el entorno tecnológico y no los medios el que está redefiniendo el perfil y las habilidades de los periodistas, y de cualquiera que quiera generar contenido en la Web.

"Es un error pensar que el periodismo digital en el contexto de Estados Unidos es muy diferente del de América Latina y que, por lo tanto, nuestras necesidades en términos de desarrollo de habilidades son también diferentes. Quienes sostienen esta tesis se basan -fundamentalmente- en el bajo nivel de conectividad en la región y por eso, por ejemplo, no ven que Internet sea una amenaza para la circulación de los periódicos. No, definitivamente, no es así. Nuestro contexto no es tan diferente del de los países desarrollados. Ellos están en una etapa más avanzada de un mismo proceso. Difícilmente hay otras actividades en las que la palabra globalización tenga tanto significado como en los medios y el periodismo digital, gracias a Internet. Incluso, el argumento de la baja conectividad es fácilmente controvertible: sólo hay que mirar la acelerada penetración de la telefonía celular en el continente. Seguramente, ocurrirá lo mismo con la penetración de Internet", dice el prólogo.


* Guillermo Franco es autor del estudio El Impacto de las Tecnologías Digitales en el Periodismo y la Democracia en América Latina y el Caribe, producto del 7th Austin Forum on Journalism in the Americas realizado en la University of Texas en Austin, el 11 y 12 de septiembre de 2009. El libro fue editado por el Knight Center for Journalism in the Americas Open Society Foundations Media Program, del que extraemos este capítulo.


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