Sala de Prensa

128
Junio 2010
Año XI, Vol. 6

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

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El periódico, locus central para la discusión de asuntos públicos

Fernando Rey Arévalo Zavaleta *

Introducción

Décadas atrás informarse implicaba la lectura de un periódico y referir periódico evocaba un medio informativo soportado en papel, de aparición regular, con propósitos de distribución pública, o por lo menos de esta manera se imaginaba en la época moderna.

Recibe nuestras noticias diarias sobre periodismo y comunicación. ¡Únete a SdP en Facebook!Con el tiempo y los avances tecnológicos, este no es el único modo de acceder a la información. Tampoco es el más rápido, más no por ello ha perdido vigencia.

Hoy por hoy la vigencia del periódico es un tema de discusión en diversidad de foros y espacios no sólo de carácter académico. La cuestión aparece explícitamente cuando un diario o revista decae hasta salir de circulación, lo cual inexorablemente lo conduce a desaparecer, más se connota cada vez que los viejos medios migran a soportes electrónicos, a efecto de no pasar desapercibidos para los nuevos segmentos de lectores potenciales.

La tensión entre este medio y los electrónicos aparece creciente en la medida en que los segundos se amplían geométricamente en tanto los impresos crecen aritméticamente, en el mejor de los casos, si no desaparecen.

Empíricamente se ha constatado que en ciertas sociedades, la población prefiere acceder a las informaciones noticiosas por medio sea de la televisión, la radio o la red internet1.

Esto ha acarreado que numerosos periódicos presenten dos versiones de sus ediciones: la típica -en papel, y la multimedial, en soporte electrónico.

La primera de estas aparece usualmente cada 24 horas, en horario de madrugada por lo general, y obedece al diseño, formato y contenido decididos por la redacción, sin posibilidades de modificación alguna. Fotos, textos, esquemas, gráficos, incluso erráticos, son inamovibles, fijos y prácticamente permanentes. Su distribución se lleva a cabo por los canales comerciales, que envían ejemplares por medio de transportes de diversa índole (aéreos, terrestres, acuáticos).

En el caso de la publicación de un diario 'en línea', todos los componentes (fotos, textos, esquemas, gráficos, etc.) son susceptibles de ser actualizados, mejorados, complementados incluso corregidos o desaparecidos -es decir, manipulados en el momento que se decida, amén de que existe la posibilidad multimedial, es decir, de presentar al público audio y video, así como la oportunidad de exponer opiniones, puntos de vista así como informaciones, de manera libre y en algunos casos previa censura2.

Sin lugar a dudas, la tecnología favorece una transmisión de datos ampliada, corregida y aumentada. La transmisión en tiempo real es hoy utilizada en la mayor parte de los sistemas informativos, lo cual favorece una recepción prácticamente simultánea. Frente a ello, pareciera que el viejo periódico impreso no tiene muchas oportunidades.

Con todo esto, más allá de la discusión en torno a la vigencia o caducidad del periódico impreso en papel, cada uno de los soportes mencionados presenta una serie de características, que lo diferencian y que a la vez representan ventajas o desventajas en relación con el otro medio.

Entre las condiciones técnicas requeridas para accesar a los medios electrónicos se deben anotar, el equipamiento básico, el suministro de energía eléctrica, el área de cobertura (espectro radioeléctrico o cableado), para el caso de radio y televisión, y de conectividad (en relación a la internet), como la preparación del sujeto usuario para la utilización del equipo.

Y de la misma manera que no puede darse por sentado que cualquier persona sabe leer y escribir, para acceder al diario o revista de su preferencia tampoco todas las personas están alfabetizadas audiovisualmente para el uso de los medios electrónicos. Esto es así sin lugar a discusión, por lo menos no en este abordaje.

Es decir, mientras que los medios electrónicos requieren ciertas condiciones técnicas para posibilitar su acceso, el periódico impreso en papel les saca ventaja en otros aspectos, es decir, por cuanto a adosamiento3, asequibilidad4 y permanencia5, como características del impreso informativo moderno, por las cuales el periódico impreso en papel tiene sus mejores oportunidades. Amén de ellas, el periódico es poseedor de un lugar importante en la historia de la cultura, particularmente del desarrollo de los medios de comunicación, como de los procesos políticos históricos, particulares y universales. Y esto tiene que ver con los sujetos, tanto con los periodistas como con los lectores de periódicos, que lo han constituido en un importante interlocutor de la vida pública.

1. Lectores de periódicos en México: cifras y perfiles

Es lugar común decir que los periódicos corren el riesgo de desaparecer por falta de lectores. Se dice también que la televisión e internet son los medios mayormente acudidos para informarnos y que en esta tarea han desbancado a los medios impresos. Asimismo se dice que la radio nos informa donde estemos y a cualquier hora -aunque ahora esto también aplica a los mensajes SMS. Se dicen muchas cosas al respecto, pero los datos duros son los siguientes, en cuanto a lectores de periódicos en México: 42% de los entrevistados en la Encuesta Nacional de Lectura (2006) reportó leer periódicos. La mayoría de estos son hombres (hombres 47.5%, mujeres 37.5%), jóvenes (49%), universitarios (59.9%), de niveles socioeconómicos medio alto y alto, y además urbanos (residentes en ciudades medias y grandes). Y por encima de los periódicos populares, los más leídos son los de información local y nacional6.

En un país con 92% de su población mayor de 12 años alfabetizada, que por tanto es lectora potencial de periódicos, es una cifra significativa porque equivale a no menos de 30 millones de personas.

La ENL 2006 nos revela datos interesantes, a nivel cuantitativo en efecto, pero sobre todo cualitativamente hablando, pues permite conocer el perfil del mexicano lector de periódicos promedio: universitario, de niveles socioeconómicos medio alto y alto, urbano y además interesado en la información local y nacional.

Más el problema estriba en la oferta más que en la demanda, puesto que el tiraje de los periódicos mexicanos es ínfimo, considerando la magnitud de la población nacional7. A falta de una verificación independiente, los periódicos declaran producción a su libre arbitrio, y algunos estudiosos del ramo consideran que los datos son falseados. Con todo ello, entre los quince periódicos diarios editados en la capital del país, y los restantes 34 de supuesta ?circulación nacional?, no suman ni los 2 millones de ejemplares impresos por edición8. Si se consideran los periódicos de provincia -un promedio de 15 en las capitales de los estados, y de entre seis y diez en el resto de las ciudades medias, con tirajes de algunos centenares y que escasamente rebasan los 10 mil ejemplares9, no se tienen ni tres millones de ejemplares diariamente en los puestos, agencias, quioscos y con los voceadores de las esquinas, en todo el país.

Cabe señalarse que el estudio Ciudades amables con la lectura obtuvo que ldquoel 5% de los periódicos tiene un tiraje de más de un millón de ejemplares, en tanto el 17% tiene menos de 10 mil ejemplaresldquo. De acuerdo al estudio citado, realizado en 33 ciudades de 20 entidades del país, la mayor parte, 61%, edita entre 10 mil y 50 mil ejemplares diariamente10. Hay otros estudios que, con base en lo reportado por la Unión de Voceadores del Distrito Federal no reportan un solo periódico bdquonacional? que supere un tiraje de 130 mil ejemplares diariamente11.

El problema se agrava si se considera que no todo ejemplar de periódico circulando en la calle es objeto de lectura, puesto que a ciencia cierta no se conocen los datos internos de las empresas editoras por cuanto a devoluciones. Aquí sólo puede hipotetizarse: si las ventas y circulación gratuita son del orden del 50% de los ejemplares en circulación, entonces tenemos que serían objeto de lectura 1.5 millones de ejemplares -siempre y cuando el total fuera de 3 millones. Y si se toma la cifra estimada de que cada periódico es leído por 4 personas en promedio, tendríamos un total de unos 6 millones de lectores de periódicos diariamente en México.

Frente a cerca de 78 millones de usuarios de la telefonía celular12 y de alrededor de 27.4 millones de internautas en el país13, la cifra de lectores de periódicos impresos parece menor. Más el dato aunque revelador es superficial en tanto cuantitativo, dado que al considerar lo cualitativo tenemos que observar quiénes son los lectores asiduos de periódicos, y bajo qué mirada realizan sendas lecturas, y de cuáles periódicos.

2. Periodismo, modernidad, diálogo y opinión pública

La perspectiva aquí planteada surge de la consideración de la modernidad como eje articulador de la civilización occidental, como de que el periódico es un producto típicamente moderno.

Y es que hablar de Estados-Nación, vida republicana, democracia representativa, periodismo ideológico, opinión pública, garantías individuales y derechos humanos como de libertad de expresión y libertad de prensa es hacerlo de la modernidad.

Como se sabe Habermas considera que la modernidad es un 'proyecto inacabado', es decir, las promesas de la modernidad aun no han sido cumplidas, por tanto, deberán satisfacerse, de tal manera que confía en el potencial utópico de la modernidad.

Puesto que la modernidad tiene mucho camino que recorrer, aun no puede considerársele agotada, ni mucho menos relevada por la llamada posmodernidad, la cual califica como 'literatura'.

En esta lógica, en el camino de desarrollar la 'gobernanza global' harían falta "leyes universales" por un lado, y por otra parte, el consenso, la voluntad

común, la democracia, que derivan necesariamente del diálogo, o sea, de la inter-acción comunicativa, sobre todo para resolver problemas prácticos, esto es, conflictos sociales.

En este tenor, Habermas estima que la acción comunicativa es la vía para la emancipación respecto de cualquier forma de coacción, tal como la que muchas veces los media ejercen en forma de dominación14.

Como resultado de ello, la interacción comunicativa genera opinión, consenso, voluntad común, y acciones cooperativas frente a los conflictos sociales

La relación acción comunicativa-opinión periodística-opinión pública se da entonces -en el seno del mundo de la vida, a través de la manifestación de los puntos de vista de los sujetos (periodistas), recurriendo a la argumentación, puesto que es desde el discurso que se alcanza el consenso, determinando lo que es válido o verdadero, a partir del cumplimiento de las condiciones de validez15.

De acuerdo con Blumer "...argumentación y contraargumentación se convierten en los medios por los cuales se modela la opinión pública. Para que esta discusión se realice es necesario un lenguaje común de términos fundamentales, un <<universo de discurso>>"16.

3. El periódico, locus central de discusión de asuntos públicos.

Para mediados del siglo pasado, sobre todo a partir de fines de la década de 1960, como a inicios de la década siguiente, en buena parte del mundo -fundamentalmente en las regiones periféricas y marginales de los países subdesarrollados, las sociedades locales a duras penas dejaban atrás los modos de vida tradicionales, sin menoscabo de la riqueza de las culturas de su procedencia. Más allá del mundo occidental, europeo y norteamericano fundamentalmente, algunas naciones recién ingresaban a la modernidad, mientras otras, menos afortunadas, apenas vislumbraban lo que la modernización, progreso y desarrollo acarreaban.

Diversidad de sucesos, sin embargo, comenzaron a mutar el rostro del mundo occidental. Sin tratarse de un ensayo histórico que nunca estaría ni completo ni acabado, habré de referir algunos acontecimientos pertinentes al tema desarrollado:

Así, mientras en el viejo mundo se vivía el clima de posguerra y se resentían las consecuencias de las planificaciones monetaristas globales, en el resto del planeta, básicamente en el llamado mundo 'en vías de desarrollo', se generalizaban las luchas independentistas tardías y las revoluciones de corte socialista ganaban terreno. Las figuras de Mao Tse Tung , Fidel Castro, Ho Chi Min, Che Guevara, en el plano internacional; Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, en México, se sumaban a la de los caudillos revolucionarios de inicios del siglo XX -Pancho Villa, Emiliano Zapata, Lenin, Stalin, Trotsky, entre ellos, como de mediados de la centuria, antifranquistas, degaullistas, etc. y posteriormente los opositores a las guerras de Corea y Vietnam, que derivaron en movimientos pacifistas -inspirados en Ghandi y Martin Luther King, que de a poco se constituyeron sea en movimientos alternativos o bien en contraculturalistas.

En este contexto sociohistórico, el mayo francés de 1968, dio la pauta a la irrupción de nuevos actores sociales en lo político: el cordobazo en la Argentina, el tlatelolcazo en México, vieron ingresar al escenario al estudiantado-profesorado universitario, de la mano de la 'sociedad civil', que alcanzó al obreraje y campesinado en las luchas sociales y políticas.

Más los media -sobre todo los electrónicos, no siempre estuvieron a la altura de las nuevas circunstancias sociopolíticas y atendieron la información de la manera usual: censurando y manipulándola, de conformidad con sendos intereses, afines por lo general a las estructuras políticas y económicas imperantes en la región. Sin embargo, por su propia naturaleza -es decir, su carácter racionalista, los periódicos debieron registrar los acontecimientos, comentarlos, discutirlos, analizarlos y con ello dieron la pauta para que, al mostrar fragmentos de la realidad, nos permitieran conocer hoy el desarrollo de los procesos.

Con experiencias límite la situación no volvería a ser la misma de antaño. Comenzaba a darse, en los países más avanzados de la llamada América Latina, un avance cualitativo por cuanto a participación política, el cual ocurrió con muchos años de rezago en relación con la vieja Europa, donde surgió la modernidad y desde donde emanó al resto del mundo como proceso civilizatorio, el cual paulatinamente fue incorporándose al interior de las múltiples culturas locales básicamente a través de la pedagogía, instrumento central de la 'instrucción pública', que tuvo en la alfabetización el medio que favoreció la popularización tanto del libro como del periódico en tiempos postreros.

Con la alfabetización en América Latina, los medios impresos se popularizaron y los lectores comenzaron a pensarse y a actuar como ciudadanos en la medida que -orientados por la prensa, tomaron parte en la discusión pública respecto de los asuntos de interés colectivo, tal cual ocurrió en Europa con cerca de dos siglos de anticipación, durante pleno 'siglo de las luces', de la Ilustración, del Liberalismo, del Positivismo, y de las sucesivas ideologías que colonizaron el territorio racional, entre otras, anarquismos, socialismos, sinarquismos, marxismo como fascismo y nazismo.

Hay que destacar que el proceso de ideologización se relaciona directamente con la creencia en la validez de los postulados republicanos, constitucionalistas y democráticos, como forma de gobierno y soporte de los nacionalismos que demarcaron territorialidades espirituales puesto que ldquohellipla ideología no es un mero conjunto de doctrinas abstractas sino la materia que nos hace ser específicamente lo que somos, constitutiva de nuestra misma identidadhelliprdquo según sostiene Eagleton17.

La difusión de las ideologías tuvo en la prensa su mejor aliada. Esto se enmarca en la etapa identificada como 'periodismo ideológico', la cual es anterior al 'periodismo informativo', y se caracteriza por ser proselitista, doctrinario, moralizador, partidario, partidista, incluso dogmático. Estamos hablando de un periodismo desarrollado básicamente desde inicios del siglo XIX, que tiene como centro difusor a Europa y se reproduce en las colonias que están próximas a independizarse de las metrópolis, influenciadas por las grandes revoluciones, la francesa y la estadounidense (norteamericana).

Se trataba de la difusión de las ideologías bdquode modabdquo, publicadas en los periódicos, generalmente de la pluma de intelectuales quienes buscaban hacer prevalecer sendos proyectos nacionales, puesto que por entonces los Estados-Nación, -sucesores de los viejos imperios y Estados monárquicos, se veían como la opción racional de organización territorial, bajo la égida de las constituciones. Si ese fue el camino apto para las naciones europeas, las excolonias siguieron la misma ruta, precisamente por las noticias de bienaventuranza recibidas, que señalaban el éxito de los procesos constitutivos nacionales. Luego de ello, las luchas intestinas y fraticidas prevalecieron durante décadas: la disputa por el poder entre los bandos conservador y liberal es común a la mayor parte de las naciones latinoamericanas. Es una página que aun no está cerrada en la historia de la región. De todo ello se dio cuenta en los periódicos latinoamericanos, particularmente en aquellos de carácter político-ideológico.

Más en los tiempos actuales, en nuestros países en vías de subdesarrollo, los grandes problemas nacionales -entre otros, el desmantelamiento del Estado de Bienestar y consecuente sustitución por el neoliberalismo, no parecen interesar mucho menos preocupar a 'las masas', las cuales prestan mayor atención a los temas de la agenda mediática del momento, como pueden ser el resultado de un partido de futbol de la selección nacional, el episodio de la telenovela, los chismes de la farándula o la exhibición pública de la vida privada de los neopersonajes públicos -en shows televisivos del tipo Gran Hermano (Big Brother), o el escándalo del momento, como en su momento ocurrió con el tema del chupacabras, los ovnis, los náufragos mexicanos supuestamente rescatados en Asía, la influenza, la narcoviolencia, etc., etc., etc.

En un contexto como el de México al parecer la sociedad indefectiblemente se ha masificado y técnicamente se halla teledirigida, para decirlo en términos de Sartori18. Es decir, es altamente probable que los media, sobre todo la televisión, hallan tomado el control y sustituido al gobierno, sin que ello signifique que sean los que gobiernan, sino que únicamente son los medios -muchas veces sin que estén plenamente concientes de ello, de un gobierno supranacional ligado a la globalización, interesado en el establecimiento de un orden mundial diferente al que hasta ahora nos tocó vivir. En este esquema hablar de 'opinión pública' es referir 'sondeos de opinión' como hacerlo de 'comunicación política' alude a 'mercadotecnia política'. Ni pensar que se considere que la opinión pública es el resultado de la discusión y el análisis racional de asuntos públicos de parte de la sociedad políticamente interesada como previó Habermas.

También en este escenario ya no se acepta que los media sean los voceros de la sociedad civil, a lo más son voceros de sí mismos o de grupos de interés sectario. Y el público no les confiere ninguna credibilidad, sin embargo, paradójicamente los sigue casi religiosamente.

Esto probablemente no sea privativo ni de México ni de América Latina, más es ilustrativo de lo que en la época actual -llamada por algunos posmodernidad, está sucediendo en el marco de la globalización, la cual conlleva desregulaciones y privatizaciones, por un lado, como desilustración, despolitización, a la par de la precarización, por otra parte, en lo que constituye el establecimiento del orden mundial al final de la historia.

En estas condiciones, el público requiere hoy más que nunca y con mayor prestancia una guía respecto de lo que está ocurriendo en el mundo. Por ello, el periódico -que algunos vieron amenazado, en el pasado por el surgimiento de la radio y luego de la televisión, y en años recientes por los noticiosos publicados en línea (ciberperiódicos), así como por la oleada de bitácoras personales (blogs), que incluso algunos ilusamente designaron 'periodismo ciudadano', tiene ante sí su mayor reto: retomar su papel como orientador en el maremagnum informativo propio de la 'era de la información', sobre todo cuando la mayor parte de la misma sirve para confundir a la tele o ciber audiencia.

Constitutivos del ámbito público, el parlamento y el periódico históricamente han conformado la sociedad políticamente relevante, más en la actualidad el principal locus de discusión de asuntos públicos es el periódico, de carácter político-ideológico y no restringido a su papel informativo, pues es en las páginas de los periódicos, donde hoy por hoy se abordan los problemas sociales y políticos de la actualidad, superando al parlamento, institución en la que originalmente se discutían.

Alguien puede refutar, con cierta razón, que el principal espacio de discusión de asuntos públicos es la televisión, lo cual es completamente cuestionable, puesto que es innegable que le otorga la mayor visibilidad a toda clase de asuntos públicos, empero mostrar no es equiparable a discutir mucho menos a analizar.

Amén de las cualidades que el periódico posee, de las cuales carecen los media electrónicos hay algunas más en el campo del cognitivismo. Con base en diversos estudios es posible sostener que la lectura ndashincluida la lectura de la prensa escrita, favorece el pensamiento abstracto y el desarrollo del análisis y la inteligencia. Esto es, ante un texto ndashel cual puede ser descriptivo, narrativo o expositivo, el sujeto lector accede a una serie de datos, conceptos, ideas, que deben ser procesados, para lo cual ha de desplegar una serie de actividades intelectuales que derivarán en su asimilación o comprensión. Entre tales procesos cognitivos se cuentan la percepción, atención, memorización, la representación, razonamiento.

En cambio, la televisión otorga primacía a la imagen con lo que contribuye a un cambio de estatuto que Sartori estima en la vía de una mutación genética o por lo menos en un cambio de la naturaleza del hombre: El homo videns sustituye al homo sapiens en la medida que hace prevalecer el carácter vidente de sus capacidades por encima de la de pensar, la cual se halla avante en la línea evolutiva pues son sus posibilidades simbólicas las que le permiten comunicarse, característica excepcional que lo coloca en la cúspide de las especies19.

Sin la pretensión de discurrir en torno a la influencia, poder, de los medios de comunicación masiva, o de destronar a la televisión ndashy por extensión a la Internet, sino básicamente en la idea de apuntalar la idea de que la lectura favorece el pensamiento abstracto y el desarrollo del análisis y la inteligencia, he de apoyarme aquí en la propuesta teórica de Alcover respecto a la diferenciación entre dos sujetos de la misma especie, pero que viven en mundos diferentes, sea la logosfera o bien la iconosfera, el primero de los cuales ocupa un lenguaje comunicativo-informativo basado en la imagen mental, mientras que el segundo lo hace a partir de la imagen técnica, las cuales a su vez devienen en procesos divergentes, en tanto se valen uno del lenguaje verbal y el otro del icónico20. Ahora bien, el hombre de la logosfera resulta entonces más lógico que icónico, más racional que sensitivo, más discursivo que intuitivo, más procesual que instantáneo, más comunicado que informatizado, más conciente que subconsciente.

Síntesis

Por lo general se sobreestiman las ventajas de los medios electrónicos, tanto como se subestiman incluso desestiman los periódicos impresos en papel.

Independientemente de las ventajas o desventajas que como medio pueda tener -frente a otros o sobre sí mismo, el periódico tiene un público lector promedio que posee cualidades que lo distinguen de la masa por cuanto a su capacidad para la discusión y análisis de asuntos públicos, y de acuerdo a la Encuesta Nacional de Lectura (2006), se trata de un sujeto: universitario, de niveles socioeconómicos medio alto y alto, urbano y además interesado en la información local y nacional, es decir, en asuntos de la vida pública.

Y es en las páginas de los periódicos, los de carácter político-ideológico fundamentalmente, donde se manifiestan distintos puntos de vista en torno a la vida pública, que eventualmente permite el arribo a determinado consenso, lo que favorece la resolución de los problemas prácticos que aquejan al mundo de la vida en la actualidad.

¿Cómo orientan los periódicos a la sociedad?, es decir, ¿cómo generan opinión pública?. En realidad, los periódicos aquí aludidos orientan a la sociedad y generan opinión pública principalmente a través de los artículos de opinión de los periodistas -que no básicamente de las notas informativas de los reporteros, en la medida que plantean un problema, lanzan propuestas de resolución, polemizan al respecto y evalúan los proyectos de las instancias públicas corresponsables21, siempre en torno a los asuntos fundamentales de la vida pública, en aras de la acción comunicativa habermasiana.

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Fuentes de información

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Notas:

1 Vid http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/03/01/prefieren-estadunidenses-noticias-en-internet-a-los-diarios-en-papel-y-radio. Consulta 01 de marzo de 2010. 
2 Esto en referencia a los periódicos migrantes al internet. Caso distinto es el del llamado periodismo ciudadano, que suele presentarse en diversidad de espacios creados ex profeso, como Blogspot, Twitter, Facebook, entre otros.

3 Adosarse se refiere aquí al hecho de que un mismo ejemplar puede pasarse de mano en mano –compartirse, como solía hacerse en los primeros tiempos del periodismo, a fin de darle lectura, individual o grupalmente.
4 Con relación a su asequibilidad, me refiero al hecho de que puede adquirirse en puntos de distribución reconocidos con anterioridad (kioskos, esquinas y avenidas, tiendas, librerías y revisterías, etc.) como de que no ocupa ningún dispositivo adicional para su lectura como tampoco requiere de suministro energético.
5 Para el caso de la permanencia, el ejemplar permanecerá en tanto no sea destruido o interrumpida su circulación, y constituirá en consecuencia un acervo hemerográfico, fuente para la historia y memoria del pasado en tanto registro del presente.
6 La encuesta fue aplicada del 1º  de noviembre al 7 de diciembre de 2005. Se aplicaron 4 057 cuestionarios en viviendas a personas de 12 años y más, en 29 estados, 136 municipios y seis regiones delpaís. Vid http://www.lectura.dgme.sep.gob.mx/5EstudiosSobreLectura/Encuesta_Conaculta/Capitulo_1.pdf p. 13 Fecha de consulta 27 de octubre de 2009
7 Cfr. http://www.www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n12/avil12.html Fecha de consulta 27 de octubre de 2009
8 Cfr. http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lco/zetina_u_rc/apendiceC.pdf, http://www.gobernacion.gob.mx/archivos/transparencia/resoluciones/pdfdocs/inexistentes/inexistentes2006/004506.pdf Fecha de consulta 27 de octubre de 2009.
9 Cfr. http://www.mediavyasa.com.mx/e107_plugins/vyasa/ver_prensa.php?rep=LA+JORNADA Fecha de consulta 27 de octubre de 2009.
10 Cfr. http://www.amigosdelaletraimpresa.org/amigos_new/pdf/presentacion_estudio_preliminar.swf Fecha de consulta 27 de octubre de 2009.
11 Cfr. http://www.diputados.gob.mx/cesop/boletines/no2/2.PDF Consulta 27 de octubre de 2009.
12 Cfr. http://www.eluniversal.com.mx/notas/628465.html Consulta 27 de octubre de 2009.
13 Cfr. e-Marketer: México online. Enero 2009. Citado por Octavio Islas Carmona, en la conferencia Resultados del World Internet Project, el 25 de septiembre de 2009, durante la VII Bienal Iberoamericana de la Comunicación, realizada en la ciudad de Chihuahua.
14 Cfr. Habermas (1997)
15 A saber a) Que el enunciado que hace un hablante sea comprensible; b) que el hablante sea fiable; c) que la acción pretendida sea correcta por referencia a un contexto normativo vigente y d) que la intención manifiesta del hablante sea, en efecto, lo que él expresa.
16 Citado por Price (1994) p. 45
17 Vid Eagleton (1997). P. 42
18 Cfr. Sartori (2006)
19 Cfr. Sartori (2006).
20 Vid Alcover en Davara (1990) pp.64-82
21 Cfr. “…cinco fases colectivas en la formación de la opinión pública” de Foote y Hart (1953), citados por Price, Ibidem. p. 49 


* Fernando Rey Arévalo Zavaleta es maestro en Educación con Especialidad en Investigación Educativa por la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), donde es profesor de tiempo completo. Integrante del Cuerpo Académico Estudios de Comunicación de la Frontera Sur. Esta es su ponencia para la IX Cumbre Iberoamericana de Comunicadores, celebrada en la Universidad de San Martín entre el 28 y el 30 de abril de 2010, en la Universidad Nacional de San Martín, Argentina.


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