Sala de Prensa

128
Junio 2010
Año XI, Vol. 6

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

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El poder fáctico de la prensa en el terremoto de Haití

Ceinett Desireé Sánchez Quintero *

A más de cuatro meses de ocurrida la tragedia el pasado 12 de Enero del presente año, en la que Haití fue azotado por un terremoto de 7 grados en la escala de Richter con epicentro en Puerto Príncipe, que mató a alrededor de 230 mil personas y dejó sin hogar a poco más de un millón de habitantes, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, sus propios funcionarios advierten que la recuperación total de esta nación caribeña, tomará aún mucho tiempo, y advierten que su población y gobierno deben prestar especial atención a temas relativos a la seguridad y legalidad de este país.

Recibe nuestras noticias diarias sobre periodismo y comunicación. ¡Únete a SdP en Facebook!Son 900 los campos de refugiados que aún permanecen esparcidos a los alrededores de las zonas desvastadas, y cientos de voluntarios que todavía trabajan sin descanso en la remoción de 20 mil toneladas de basura, 500 mil de escombros y de heces humanas a la intemperie que sin duda, agudizan las pésimas condiciones sanitarias de sobrevivientes y rescatistas expuestos a peligrosas enfermedades transmitidas por moscas, ratones y cucarachas.

Todo esto sin dejar de mencionar que en la República Dominicana, persisten las amenazas sociales por la inminente migración ecológica que obliga a diario a cientos de haitianos, a procurar agua y alimentos para poder subsistir al otro lado de la frontera, y a escasas horas del lugar donde ocurrió el sismo.

Reportes de prensa y de agencias humanitarias que trabajan en el terreno, se refieren al aumento en la violencia sexual contra las mujeres y las niñas en Haití que viven en los albergues de damnificados, y en tal sentido, la secretaria general alterna de la ONU, Asha-Rose Migiro, llama a los medios de comunicación a no perder su enfoque en esta nación, convencida luego de constatar con sus propios ojos en el país antillano, que aún falta mucho por hacer y que persisten rezagos en la distribución de agua potable, servicios sanitarios básicos y alimentos.1

Y es que en este país, que muchos afirman se escribe con H de "Horror", no ha existido un plan de gobierno desde la guerra civil que en 1986 terminó con el régimen dictatorial de la familia Duvalier, una situación que se agravó en el 2004 con el estallido de la violencia y llevó a la ONU a enviar 20 mil cascos azules con el objetivo de mantener el orden. Es bien sabido, que de 200 países acreditados ante el organismo internacional, Haití ocupa el lugar 150 por nivel de ingresos; 98% de la población vive en la pobreza, no hay comercio internacional y su Producto Interno Bruto es de apenas 12 mil 850 millones de dólares.

Expertos económicos como Jonathan Heath, Jefe para Latinoamérica del Grupo Financiero HSBC, coinciden al señalar que un país de por sí ya pobre -el número uno de todo el hemisferio oeste- y que sufra un evento natural de la magnitud vivida, es todavía una mayor tragedia y su recuperación tomaría años, quizás una década2. No son pocos quienes han ventilado por los diferentes medios de comunicación, que su rescate dependerá del resto del mundo y la cantidad de ayuda que se le pueda brindar a un país que ya contaba con una pésima y precaria estructura socioeconómica, ahora pulverizada.

De acuerdo por ejemplo al maestro en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México, David Mendoza Santillán, la situación de la isla es peor a la observada en Irak, Afganistán y Kuwait, países en los que a pesar de los conflictos bélicos han tenido gobiernos con planes de políticas públicas. El titular de la UAM señala por ejemplo que "Irak, después de la primera guerra del Golfo y que le costó la destrucción de gran parte del país, en un año recuperó la infraestructura básica, como la red eléctrica que había quedado casi nula, y los sistemas de telecomunicaciones y transportes, gracias a que se contaba con un plan de Gobierno".

Pero en medio de estas realidades, es indiscutible que para efectos de dar a conocer informaciones de primera mano y dar seguimiento a la evolución de una noticia de impacto mundial, que aún ocupa un lugar prioritario sobre todo en las agendas de responsabilidad social de grandes empresas del planeta, el poder de la prensa en todas sus formas y medios de difusión, se ha extendido con todo su esplendor a los más in imaginados confines de la tierra.

Y es que partiendo del concepto del Poder Fáctico, que se define como aquel que se ejerce al margen de los cauces formales (es decir, que no coincide necesariamente con el aparato del Estado ), que se sirve de su autoridad informal o su capacidad de presión para influir políticamente y que no necesariamente se impone por la fuerza, sino que sugiere sus deseos para que se conviertan en realidad3, se pudiera afirmar por ejemplo, que gracias a la prensa y al rol social del comunicador, se han estrechado relaciones internacionales y firmado acuerdos gubernamentales sin precedentes.

La prensa con su poder fáctico, que ni está legitimado ni siempre busca la legitimación para ejercerse, pero ejerce de facto (de hecho) el poder aunque no lo haga de iure (legalmente) ya que su mera existencia le hace ser determinante, mantiene la clave de su ejercicio en la capacidad de control de mecanismos externos a la política para lograr poder político, como por ejemplo el dominio de recursos vitales o estratégicos y que le dan el control de la ideología , la sociedad y la economía.

Se trata pues, de una influencia que sin dudas en condiciones extremas donde la infraestructura física y de gobierno se terminó de desmoronar, el sistema eléctrico colapsó y en las primeras horas después de ocurrido el terremoto reinaba el caos y la incertidumbre, se levanta y presenta el alcance de su poder a través de los diferentes medios de comunicación y exalta la noble labor del comunicador.

Quien suscribe, hasta hace poco reportera y editora internacional del canal de televisión CDN de la empresa Multimedios del Caribe, en Santo Domingo República Dominicana y hoy día asesora en comunicaciones de la Universidad del Caribe, ha sido testigo presencial de cómo en medio de desastres naturales y tragedias como el Terremoto en Haití, el corresponsal (llámese reportero, fotógrafo, camarógrafo, agencia de noticias y comunidad interconectada protagonizando periodismo comunitario), es indiscutiblemente necesario para dar a conocer de inmediato informaciones detalladas del desastre, facilitar el encuentro de familiares extraviados y colaborar activamente en la fluidez de la cooperación internacional a través de las orientaciones a la ciudadanía, sobre el funcionamiento y operación de los múltiples centros de apoyo y cuentas bancarias habilitadas.

Quizás de forma similar a la evolución de noticias relativas a fenómenos naturales ya ocurridos en otros puntos del planeta, como los recientes sismos en China, Turquía y Chile, en este Terremoto, es posible apreciar a través de la observación y el trabajo de campo, la tendencia de particulares, empresas, usuarios interconectados, medios locales e internacionales, que la difusión de informaciones y su accionar en los primeros siete días luego de transcurrido el evento, se ha orientado en este sentido:

Con la expansión de la alama social provocada por una noticia de impacto (Sismo-Alerta de Tsunami para la región del Caribe), se dispara la activación de coberturas periodísticas especiales en medios locales y extranjeros, a través de los cuales comienza la difusión de mensajes y recursos audiovisuales muchas veces sin filtro y censuras. Lo que importa es dar a conocer de inmediato lo ocurrido, a través de informaciones aleatorias, y donde se encuentran y chocan al principio, reportes comunitarios, de corresponsales y versiones oficiales.

Los primeros reportes de la comunidad, en medio de limitaciones eléctricas, se valen del alcance de dispositivos tecnológicos y las redes sociales como Twitter, Facebook, o páginas como You Tube, por lo general exponen al usuario a la crudeza de las primeras imágenes. Los segundos, reportes de corresponsales, se valen de la descripción pormenorizada de lo que sus sentidos captan en el propio terreno de la tragedia; además basan sus informaciones, en suposiciones y en cierto sentido se trata de presunciones que también aplican las fuentes o versiones oficiales en una primera etapa, utilizando datos hasta ese momento imprecisos y presentados bajo cierta modalidad de discrecionalidad para no difundir el pánico y cuidar la imagen de las instituciones.

Es aquí donde entran en juego los llamados de ayudas internacional a través de los diferentes medios, comienzan a manifestarse los diferentes gestos de solidaridad de particulares, empresas e instituciones privadas y del gobierno a través de la habilitación de centros de acopio, la organización de Teletones y otras actividades benéficas para la recaudación de insumos para en primera instancia, socorrer a los afectados.

En esta etapa, el evento pasa a ocupar el primer lugar de las prioridades sociales de las instituciones, y se utilizan cuantos recursos materiales sean necesarios para intentar rescatar a sobrevivientes y ofrecer asistencia. En el plano internacional, las fronteras imaginarias que dividen a los países, también ideológicas, aparentemente se desvanecen y comienzan a fluir a cántaros señales claras de fraternidad y disposición de cooperación. En otros casos, como es obvio, prevalece el interés particular sobre el colectivo, y no se quedan atrás quienes (particulares-empresas) se aprovechan de las circunstancia para amasar fortunas, limpiar la imagen exterior y coronar amnistías y concesiones especiales para esos días.

Cuando ya las aguas mediáticas aparentemente se aquietan, y se evidencia un declive informativo, porque como todo en el medio periodístico, el fenómeno ha sido desplazado por noticias quizás no de mayor impacto, pero si más próximas en el tiempo y de claro interés dentro de la opinión pública, el tema de la tragedia se retoma, por lo general al mes, luego quizás al año y son elaborados con cierto nivel de especialización, trabajos tipo resumen o recuento ya con estadísticas confirmadas por las fuentes oficiales e ilustradas con minuciosas infografías.

En detalle, el martes 12 de Enero, cuando se supo en Santo Domingo del sismo que sacudió la mitad oeste de la "Isla Hispaniola" como le bautizó Cristóbal Colón, y ya los dominicanos habían sentido un fuerte réplica de 4,6 las autoridades locales activaron sus mecanismos de alerta y evaluación de posibles daños en los edificios más altos de la ciudad, ordenaron el cierre del Metro de Santo Domingo y se desmentían rumores ampliamente difundidos por las redes sociales de la Internet que daban cuenta del colapso de un parque de atracciones infantiles. En la mañana del miércoles 13 de Enero, periódicos locales exhibieron en sus primeras planas fotografías sobre la destrucción del Palacio Presidencial haitiano, escuelas, hospitales y centros penitenciaros., sin precisar aún el número de víctimas de la tragedia.

De forma in interrumpida, en medio del caos, otros poderes fácticos como la Iglesia Católica y Universidades locales, entre ellas la Universidad Autónoma de Santo Domingo y UNICARIBE, hacen un llamado de socorro al mundo y a la conciencia de quienes vivían de espaldas y en actitud de indiferencia a la realidad en Haití también antes del sismo., improvisan rápidamente centros de acopios en estrecha relación con la Defensa Civil y organismos de socorro locales. Una vez más, los reporteros realizan su labor informativa y ofrecen los detalles de lugar, para canalizar las acciones benéficas. Ya para el día jueves 14 de Enero, cuando se estiman más de 100 mil muertos, la incertidumbre y las consecuencias de la desinformación, se apoderan de los cientos de miles de haitianos ilegales que acuden a la sede diplomática en Santo Domingo, procurando informaciones de sus familiares, exigiendo amnistía para cruzar la frontera y desesperados por el horror que suponen al otro lado de la Isla.

Aquí el poder de la prensa una vez más se hace presente, y las autoridades dominicanas, facilitan permisos especiales para el traslado y libre tránsito de estas personas también procurando informaciones en hospitales locales.

A todas estas en el mundo, Estados Unidos, nación que se sabe ha invadido varias veces Haití, anuncia el desembolso de una primera partida de 100 millones de dólares, constituye alianzas con el gobierno dominicano y reconoce las limitantes para fluir la ayuda por la ausencia de una estructura ejecutiva de alto nivel en este país y el extravío de funcionarios norteamericanos. En estas circunstancias, amanece el día viernes 15 de Enero y la prensa presenta al mundo las crudas imágenes de montañas donde se apilaban los más de 200 mil cadáveres dejados por el Terremoto, un 50 por ciento de estas víctimas, menores de edad. Gobiernos dominicano y haitiano, presididos por Leonel Fernández y René Preval respectivamente, se apresuran en constituir un Plan de Contingencia en momentos en que ya iniciaron los conatos de violencia, la desesperación por la falta de agua y comida de los sobrevivientes se refleja en las barricadas callejeras que forman con cadáveres en llamas, se arman cuellos de botella en puertos y aeropuertos haitianos y dominicanos producto de la desorganización, se improvisan hospitales a la intemperie, se trasladan a cientos de heridos a dispensarios en territorio dominicano, se habilitan miles de páginas Web en todo el mundo para el envío de ayuda y la ONU anuncia una partida de 560 millones de dólares.

Por un momento las diferencias que mantienen en guerra a Estados Unidos y Cuba desaparecen, y el presidente Fidel Castro cede el espacio aéreo de su país, para que los llamados "Yankies" hagan llegar sus insumos a las víctimas.

Durante el sábado 16 y domingo 17 de Enero, la Dirección de Noticias de CDN y muchos otros medios dominicanos, sugieren a los periodistas suavizar la línea informativa, ya no presentar más la cara cruda de la tragedia, sino servir como facilitadores de la titánica labor de reconstrucción. A pesar por ejemplo, de que aún no se sabía que ocurriría con el estatus de los haitianos ilegales que comenzaban a ser despachados de los hospitales dominicanos, la prensa recogió los gestos de solidaridad de figuras públicas fuera y dentro del país, músicos, artistas, ciudadanos de a pie, como el caso de una madre criolla quien al estar recién parida, y enterarse sobre la reclusión de decenas de infantes lactantes en el Hospital Darío Conteras, corrió a dar el seno a los niños haitianos para que no murieran de hambre.4

De su lado, emporios económicos y estrellas del cine Hollywoodense comienzan a destacar su responsabilidad social y se aseguran de figurear en los principales medios de comunicación. Google por ejemplo, se apresura a actualizar las imágenes de satélite de Google Earth para facilitar la localización de las zonas afectadas y dona un millón de dólares a la causa. Microsoft destina 1, 250 mil dólares; VISA, Master Card y American Express destinan comisiones de 1 a 3 por ciento por transacción de sus usuarios y aerolíneas como British Airways y American Airlines, por millas recorridas de sus clientes, donan 100 dólares a la Cruz Roja y a la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia5. En tanto, artistas como Madonna, George Clooney y Brad Pitt desembolsan de 250 a un millón de dólares, y exhortan a sus iguales a hacer lo propio.

Así, llega el día lunes 18 de Enero y es celebrada en el Palacio Presidencial dominicano la Cumbre "Unidos por el Mejor Futuro para Haití" en la que se traza un plan de largo plazo y las naciones más poderosas del mundo, se comprometen a desprenderse de una partida inicial de 10 mil millones de dólares, prometen retomar el tema haitiano como prioridad en sus agendas y hacen votos para evitar que una vez más, la responsabilidad de esta situación, solo recaiga en el gobierno vecino. Esta rúbrica trasciende, mientras siguen los saqueos en Haití, impera el caos en la frontera domínico-haitiana, el fondo de la ONU alerta sobre el tráfico de huérfanos y advierte sobre los riesgos por el incumplimiento de los protocolos para la adopción de niños.

Día Martes 19 de Enero, a una semana del terremoto, el gobierno dominicano trata de contener el desborde en los hospitales fronterizos, y aún con dificultades para suplir de adecuados servicios públicos a su propio pueblo, destina recursos para la reparación de las plantas eléctricas y refuerza el contingente médico apostado en los sanitarios del sur del país. En tanto, el Programa Mundial de Alimentos anuncia la entrega a la fecha de más de medio millón de raciones, a razón de 100 mil diarias, el gobierno de los Estados Unidos otorga 100 millones a la causa y la Unión Europea hace lo propio con 500 millones de dólares. Mientras se resaltan estos anuncios, programas especializados otorgan importancia a como tratar la depresión post-terremoto de sus victimas y de quienes han seguido de cerca las noticias y las cadenas comerciales, en especial la de supermercados, siguen haciéndose de dinero ofreciendo jugosas ofertas para "ayudar al pueblo haitiano".

Hoy día aún permanecen vigentes por todos los medios de comunicación en el mundo, publicidades y mensajes dirigidos a la comunidad internacional para el envío de ayuda al pueblo haitiano. Y aunque en algunos casos, la naturaleza virtual de recursos como Internet no garantiza que en un 100 por ciento estos fondos lleguen a su destino, existe latente una convocatoria a no olvidar lo ocurrido, a sensibilizar hasta al más parco de los seres humanos y en el caso de los comunicadores, a recordar la misión que tienen en sus manos y el poder fáctico que pueden ejercer a través de la gracia divina de la palabra oral y escrita, como expresión pura de la combinación del pensamiento y el sentimiento.

Con la sucesión de tragedias en Latinoamérica en general, queda demostrado que los gobiernos han sido incapaces de insertar el tema de la gestión de riesgos en sus agendas de desarrollo, y aún cuando en algunas naciones se cuenta con una legislación para prevenir los desastres causados por fenómenos naturales, ésta no se aplica, pues los organismos de prevención de desastres, no tienen autoridad política de imponerse a otros poderes, como los gobiernos locales.

Especialmente en la región del Caribe, poblaciones aún están tratando de recuperar su normalidad cinco o diez años después de ocurrido eventos propios de la temporada ciclónica y de otros desastres más recientes como es el caso del terremoto en Haití. Y aunque la ONU no considera el cambio climático como un causante de los eventos, si es advertido como un factor que magnifica los desastres. Queda demostrado que los organismos de seguridad y operaciones de emergencia regionales, a pesar de sus limitaciones económicas están preparados para actuar ante situaciones de desastres, pero no los ciudadanos, tampoco los periodistas, ya que no existe una política nacional que impulse una cultura de riesgo y aunque existen planes educativos, no es obligatoria su ejecución.

Hugo Aznar, España 2005, plantea que en caso de los desastres naturales, cuando la situación de crisis es inminente o ya se ha desencadenado, lo ideal es que entren en acción los mensajes de alerta y pre alerta emitidos por los organismos correspondientes, así como las recomendaciones que los acompaña, para que jueguen su papel fundamental en la reducción del posible impacto de los acontecimientos. Más adelante, en la fase de socorro, ayuda y rehabilitación, dice que la comunicación juega igualmente un papel esencial a la hora de detectar necesidades, gestionar la ayuda y evaluar resultados.

Finalmente, es a partir de esta excepcional experiencia, que la profesión del periodismo y el todopoderoso ha puesto en el camino de la autora de este trabajo, lo que le impulsa a sugerir a periodistas de oficio, comunidad interconectada e interesados en el tema, a mantener en situaciones de desastres los sentidos bien despiertos y a cuidar el equilibrio psicológico, a expresar el sentimiento de solidaridad en cada momento, a respetar al prójimo y ser capaz de ponerse en el lugar de la persona ayudada. Lo prioritario, como lo es para el voluntario en cualquier parte del mundo, son las vidas que salvar, controlar y mitigar la emergencia, para luego contribuir en el reestablecimiento del orden.

En un mundo saturado de informaciones, por todos los medios, el comunicador social está en el deber de jerarquizar las informaciones con sentido de utilidad y edificación de criterios, tener tacto y proximidad al tratarlas y después de los eventos, tiene la responsabilidad de dar seguimiento a sus noticias, con un sentido sano de evaluación y proposición.

_____
Notas:

(1) Redacción de Notimex-MVC. " Apple, Google y Microsoft envían ayuda a Haití ", 15/04/10. Información publicada en la pagina http://macsoluciones.com/noticias/37-mercado
(2) Redacción CNN en Español. "La recuperación de Haití, en 10 años"., Lunes 18 de Enero 2010 Información publicada en la pagina http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2010/01/18/
(3) Información consultada en Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Poder_f%C3%A1ctico
(4) Fotoleyenda publicada en el periódico dominicano Listin Diario en su edicion del Domingo 17 de Enero del 2010.
(5) Información consultada en http://Macsoluciones.com


* Ceinett Desireé Sánchez Quintero es profesora de la Universidad del Caribe en Santo Domingo, República Dominicana. Esta es su ponencia para la IX Cumbre Iberoamericana de Comunicadores, celebrada en la Universidad de San Martín entre el 28 y el 30 de abril de 2010, en la Universidad Nacional de San Martín, Argentina.


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