Sala de Prensa


Primera
Epoca
1998
Año I, Vol. 1

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


El periodismo en Cuba

Wilfredo Isla Cancio

  1. Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados.
    Tomas H. Huxley

    INTRODUCCION

  2. En los días en que termino estas reflexiones sobre la situación de los medios de comunicación en mi país, han comenzado las asambleas previas al VI Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), donde deberán discutirse los principales problemas del sector periodístico y aprobarse las estrategias comunicativas de los próximos años. El documento que se someterá a debate en este evento reconoce que los últimos siete años han sido los más difíciles y complicados para la actividad profesional informativa, y convoca a enfrentar los desafíos inmediatos apelando a una máxima martiana: "De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento.
  3. Sin embargo, 1994 plantea múltiples interrogantes para la propia existencia de la prensa escrita, con el agotamiento de las reservas de papel e insumos poligráficos. También en los medios audiovisuales pudieran producirse nuevas afectaciones.
  4. Enfrentado a estas tensiones de sobrevida, no es de esperar que el VI Congreso de la UPEC se pronuncie sobre un punto esencial -- excluído de agenda durante años -- en el camino de las transformaciones posibles: la readecuación del sistema comunicativo cubano. El estatismo del modelo de prensa partidista, sostenido en principios ejecutivos que revelan cada vez más su inoperancia, viene a ser un obstáculo tan evidente como la contracción numérica de periódicos y revistas, y las reducciones de espacios en radio y televisión.
  5. Hablar del periodismo cubano hoy es remitirse a una situación límite en la que -- como ocurre con el país -- se debaten sus opciones de sobreviviencia.
  6. La crisis económica ha traído consecuencias drásticas para los medios de comunicación en dos direcciones fundamentales: la primera, en el orden de las restricciones de los horarios de programación radial y televisiva en un 35 porciento, y de la prensa escrita en un 80 porciento; la segunda, relacionada con las estrategias informativas y las prácticas profesionales, que han sufrido un proceso regresivo a tono con los tiempos de crisis, impidiendo la viabilidad de un proyecto de transformación que comenzaba a experimentar ciertos avances al finalizar los años ochenta.
  7. Describiremos primeramente el panorama de limitaciones cuantitativas del periodismo cubano, para luego adentrarnos en las bases y funcionamiento de la política informativa cubana, cuya readecuación en las actuales circunstancias resulta a mi juicio el mayor estropicio para la realidad comunicativa de la isla.
  8. En octubre de 1990 se produjo la primera reducción de los espacios informativos, que afectó fundalmentamente a la prensa escrita con la cancelación o delatación de la periodicidad de revistas y tabloides; el cierre de Bastión, órgano de las Fuerzas Armadas (50 mil ejemplares), el reajuste como semanarios de Juventud Rebelde y Trabajadores -- hasta entonces diarios de alcance nacional -- y el replanteamiento del volumen de tirada de los catorce periódicos provinciales y del periódico municipal de la La Isla de la Juventud.
  9. Desde ese momento Granma, órgano del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) que circula desde 1965, asumió las responsabilidades como el único diario nacional (de martes a sábados), con una tirada de 400 mil ejemplares.
  10. Según datos oficiales, de las 733 publicaciones existentes en Cuba hasta 1990, sólo continuaron editándose 265, de ellas 212 de carácter científico-técnico, cuya circulación es vital para posibilitar el intercambio de información especializada por concepto de canje con universidades y organismos internacionales.
  11. De las publicaciones canceladas, algunas han encontrado subsistencia gracias a ediciones en el extranjero financiadas por instituciones académicas y culturales, como es el caso de las revistas Tablas, Conjunto y Clave; otras han logrado reaparecer en el pa;is con la colaboración de donaciones monetarias de fundaciones y grupos de amigos -- La Gaceta de Cuba, publicación bimestral de la Unión de Escritores y Artistas -- o mediante el autofinanciamiento con los fondos de recaudaciones en divisas del organismo que la patrocina, como la revista Cine Cubano, fundada en 1960 bajo los auspicios del Instituto de Cine (ICAIC).
  12. Con la implementación del "segundo paquete" de medidas --diciembre de 1991 -- la programación televisiva vio reducidos considerablemente sus espacios informativos: se suprimieron las transmisiones en horario matutino y el noticiero vespertino de 30 minutos; en estos momentos los dos canales de televisión con cobertura nacional transmiten sólo 81 horas semanales: cubren el horario de 6:30 a 11:30 p.m., excepto los sábados, cuando se prolonga hasta las 2:00 a.m. con el tradicional filme de medianoche. Los siete telecentros locales ofrecen una hora diaria de programación, de lunes a sábados.
  13. Para la prensa escrita, este nuevo corte significó el paso a periodicidad semanal de todos los órganos provinciales, la disminución del número de páginas para los ya escuálidos Juventud Rebelde y Trabajadores (ambos ahora con 12 páginas en formato de tabloide), y el cambio del tradicional formato de la octogenaria revista Bohemia por uno más pequeño.
  14. Este reordenamiento de los medios de comunicación en virtud de los rigores del denominado "período especial en tiempos de paz," ha obligado también a numerosos ajustes y movimientos del personal periodístico hacia otros colectivos laborales, en muchos casos vinculándolo con tareas afines de investigación, comunicación institucional y publicidad en el turismo. En un primer momento las emisoras radiales y la Agencia de Información Nacional (AIN) asimilaron el grueso de las reubicaciones, pero el agravamiento de la situación impone continuar explorando otras variantes de reinserción. Es necesario aclarar que los profesionales reubicados mantienen su anterior plaza laboral e idéntica retribución monetaria, independientemente del puesto de trabajo que se les haya asignado.
  15. Pero es evidente que las preocupaciones del sector periodístico no se reducen a estas manifestaciones emergentes de la crisis, sino que apuntan a otras cuestiones esenciales del ejercicio profesional dependientes de los condicionamientos políticos. El replanteo táctico de las funciones informativas y la revitalización propagandística a tono con las urgencias circunstanciales, están haciendo peligrar la efectividad comunicativa de los mensajes, que cada vez más amplifican el lenguaje retórico. De hecho la estrategia informativa que comenzó a abrirse paso tímidamente en 1986, después de los acuerdos del V Congreso de la UPEC, se halla en un trance insoluble desde la perspectiva actual.
  16. Ya a finales de 1990, Julio García Luis, presidente de la UPEC, definió la situación en los siguientes términos: "El periodismo cubano se debate en una contradicción fundamental; por un lado está el convencimiento que tenemos de la necesidad del cambio en la prensa y por el otro, las limitaciones que nos impone la coyuntura. (...) Para cumplir las prioridades informativas en estos difíciles momentos, el periodista tendría que caminar sobre una cuerda fina y tensa, a mucha altura del suelo y sin red abajo, con una vara todavía más larga para no perder el equilibrio y estar dispuesto además a seguir avanzando sin retroceder pese a que hay más peligros y riesgos (...) No hay alternativa: o laverarnos y seguir adelante, a la vez que aprendemos y afirmamos lo nuevo, o retroceder y hundernos."1
  17. El rosario de calamidades que durante años ha acumulado el periodismo nacional incluye tanto aspectos técnico-profesionales -- pobreza de lenguaje, limitado manejo de fuentes, falta de acometividad, ausencia de opinión, escasísima especialización, didactismo a ultranza y otras faltas que añadirían un largo etcétera -- como atraso tecnológico: la introducción de las nuevas tecnologías a la dinámica productiva ha sido lenta y pobre, y la impresión off-set para la totalidad de los diarios nacionales es una conquista de finales de los ochenta. Sobre estos factores pesan las limitantes intrínsicas al modelo comunicativo de la experiencia socialista, que ha resultado incapaz de adecuar sus respuestas a las circunstancias de cada momento histórico. Lamentablemente el proceso de estatización de los medios ha derivado en control ideológico de los contenidos, y en plano teórico ha faltado una reflexión rigurosa, estrictamente científica, sobre el papel de los órganos de información. La atrofia comunicativa del "socialismo real" socavó la credibilidad del propio sistema y tras la ola de los derrumbes quedan unas cuantas lecciones que merecen sin dudas una serena meditación.
  18. El caso cubano, aun desde su peculiaridad con respecto a otros proyectos comunicativos que se correspondían con idiosincrasias y culturas diferentes, no pudo sustraerse de reproducir ciertas pautas características de los procesos informativos del socialismo. Sobre todo en los últimos años, la ruptura entre realidad cotidiana y expresión periodística ha suscitado agudos debates en la vida nacional. Incluso es sintomático el hecho de que reconocidos defensores de la esencialidad del proceso revolucionario en el exterior, tengan sin embargo una postura irreconciliable con el comportamiento de sus medios de comunicación. Para Gabriel García Márquez, "la prensa cubana es laudatoria y conmemorativa, que más parece hecha para ocultar que para difundir" (Prólogo a Un encuentro con Fidel, de Gianni Miná), opinión que suscribe Eduardo Galeano con una frase de cáustica ironía: "La prensa cubana parece de otro planeta."
  19. Lo que ha entrado en crisis es un modelo de comunicación basado en el esquema trasmisivo lineal, excesivamente verticalizado y aferrado a un sociofuncionalismo ingenuo, con una concepción de los medios informativos como meros instrumentos ideológicos. La naturaleza rígida de este modelo es el principal obstáculo para la aplicación de cualquier estrategia informativa, como ha confirmado la realidad cubana de los últimos años. La necesidad de una nueva óptica para enfrentar los desafíos comunicativos de la contemporaneidad es una convicción que comparte García Luis: "El modelo que podemos llamar oficialista apologético o unanimista agotó sus posibilidades. Nosotros estamos en el punto que entendemos que el modelo de prensa anterior que había en el socialismo no nos sirve, pero tampoco vamos a asumir el capitalista. Tenemos que buscar nuestro propio."2
  20. Este modelo cuestionado por García Luis se corresponde, según las definiciones de Lionard L. Chu, con el "modelo ejecutivo de comunicación", cuya principal obligación es la ejecución, no la formulación de políticas.3 Como apunta Chu, en este proceso "la información sólo es bien recibida (y aceptada) si contribuye a la ejecución de la política."4
  21. El modelo ejecutivo suele parecer más efectivo si se mira sólo al logro de la meta, pero en realidad ahí radica su limitación a largo plaza. "El dirigir las comunicaciones enfáticamente al logro de metas -- concluye Chu -- puede sólo crear un fenómeno de unidad; no puede asegurar que se logren las metas. Los medios pueden estar saturados con informaciones imine, pero si la realidad las contradice, los esfuerzos desplegados en comunicación pueden ser vanos y hasta contraproducentes."5

    LOS ESLABONES DE LA HISTORIA
  22. Es necesario en este análisis referirnos a algunos antecedentes que permitirán una mejor comprensión de la encrucijada de los medios de comunicación en Cuba.
  23. La mayoría de los historiadores y comunicólogos coinciden en señalar los primeros años de la década del sesenta como la etapa de máximo esplendor del periodismo cubano después de la instauración del gobierno revolucionario.
  24. El proceso de nacionalización de los medios de información en 1960, allanó el terreno para el ejercicio de un periodismo vital y desprejuiciado, que supo encarar con fuerza creadora los grandes acontecimientos de la eclosión revolucionaria y las complejidades del enfrentamiento ideológico interno en sus diversos matices, y permitió establecer un sentimiento comunitario de dignidad y expresión nacional, sin desestimar la tradición cultural heredada. La amplitud reflexiva, la variedad genérica el estilo polémico, las búsquedas experimentales y los aportes fotográficos y de diseño, constituyen valores reconocibles en publicaciones de la época como el diario
    Revolución y su antológico suplemento Lunes de Revolución, la agencia Prensa Latina, las revistas Cuba, Bohemia y Casa de las Américas, y en el naciente noticiero cinematográfico ICAIC.
  25. Pero el carácter movilizado y agitativo que respondió a los latidos de un momento histórico concreto, y la creciente resistencia a los enfoques críticos por parte de organismos estatales e instancias partidistas apelando a un apotegma paralizante -- revelar las deficiencias internas es entregarle armas al enemigo --, enclaustraron el discurso periodístico en una concepción que ya había agotado sus posibilidades y no se correspondía con las expectativas de desarrollo socioeconómico del país.
  26. La retórica panfletaria, el consignismo, el tono moralizante y la omisión de asuntos considerados "conflictivos," comenzaron a perfilarse como los cosméticos recurrentes de los medios de comunicación, al tiempo que la vida cultural cubana y la actividad de las ciencias sociales detenían su empuje creador, golpeadas por errores e incomprensiones coyunturales. Ya en pleno "decenio gris" -- como se conoce la década del setenta --comenzaron a potenciarse las primeras ideas de transformación, acompañadas de pronunciamientos oficiales, documentos, acuerdos y resoluciones. El proceso de institucionalización del país, en 1976, validó la Tesis y resolución sobre los medios de difusión masiva, un texto considerado entonces programático para el periodismo nacional.
  27. La Tesis y resolución define que "los medios tienen la función de ampliar, generalizar y enriquecer el contenido de este proceso, al que aportan sensiblemente en lo que concierne a la información nacional e internacional."6
  28. Además, se reconoce la información como un derecho del pueblo, se insta a desarrollar la crítica contra los errores y negligencias que entorpecen los avances del país y se enfatiza en "el vínculo entre el periodista y las masas, para contribuir a que éstas no sean sólo receptores pasivos de un mensaje, sino que consideren a los distintos órganos como vehículos de expresión de sus sugerencias y quejas."7
  29. Es oportuno acotar en este aspecto que el derecho a la información no aparece explicitado del mismo modo en la Constitución de la República aprobada en 1976 por referendum popular y ratificada por la Asamblea Nacional en 1992, sino que se diluye en el Artículo 53: "Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y de prensa conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social u no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad."8
  30. En el período que precede la formulación de la política informativa de 1986, es interesante valorar la aparición de documentos y orientaciones respaldando la autoridad social de los medios. Obviamente, como demuestra una larga cronología de resoluciones acuerdos y discursos, la convicción transformadora que respaldó la más alta autoridad política no tuvo una respuesta consecuente en la práctica informativa.
  31. Veamos los términos en que están formulados estos textos programáticos que pretendían incentivar la profesionalidad del periodismo cubano.
  32. El 4 de marzo de 1976 el Buró Político del PCC dispuso que "la política editorial e informativa trazada por cada órgano corresponde de manera intransferible a su director."
  33. Tres años después, el 28 de noviembre de 1979, el IX Pleno del Comité Central del PCC dio a conocer una resolución acerca del fortalecimiento de la crítica en los medios de difusión masiva, la cual llamaba a los periodistas a elevar los niveles del ejercicio crítico en la lucha contra los errores y debilidades de la sociedad. Lo más significativo de este documento fue su planteamiento sobre la receptividad a que están obligados los organismos y funcionarios objeto de críticas, así como su alerta para que las instancias partidistas actuaran como salvaguarda del periodista ante cualquier intento de amordazamiento o represalia.
  34. El IV Congreso de la UPEC -- marzo de 1980 -- retomó problemas insolubles a pesar de los sistemáticos llamamientos. El Informe Central al Congreso fustigó la tendencia a la apología y reiteró la necesidad de una prensa analítica, crítica, que sea activa en la solución de problemas; asimismo señaló como cuestión de fondo la espontaneidad que ha caracterizado el desarollo del periodismo cubano y valoró como ineficaz la política de cuadros en el sector (los subrayados nuestros). 9
  35. Debe insistirse en los términos subrayados como dos de los puntos más conflictivos de las prácticas informativas en Cuba. El requerimiento de una "solución" en el propio trabajo periodístico para los problemas planteados, entendiéndose que así asume su "responsabilidad social", se convierte de hecho en un muro de contención a la apertura crítica. Por otro lado, la "política de cuadros" en los medios de comunicación ha significado la promoción a directores de periódicos y jefes de emisiones informativas de personas no idóneas, dado que se prioriza el factor de confiabilidad político-ideológica por encima de las cualidades profesionales.
  36. Pero los acuerdos del Congreso de 1980, calificados entonces esclarecedores, validaron y amplificaron los errores y malformaciones de la etapa en que se insertaba. En la tesis Por un periodismo crítico, militante y creador -- una frase convertida en consigna cacofónica del discurso oficial -- se definía que "la responsabilidad primera y más alta de nuestra crítica nacional está en llegar a convertirse en vocero popular, creador, profundo y ameno del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, introducido en 1976 e impugnado diez años después por la más alta dirección política del país por considerarlo incapaz, errático y deformante.
  37. Por otra parte, entre las recomendaciones surgidas al calor de los debates aparece la de "estudiar la rica y vasta experiencia de los medios de difusión masiva de la comunidad socialista en el ejercicio de la crítica, fundamentalmente la de la Unión Soviética, para su aplicación en el periodismo cubano. Un evidente síntoma de mimetismo y reproducción acrítica del "legado" socialista, a la luz de una nueva perspectiva.
  38. Al intervenir en el plenario del Congreso, el propio Raúl Castro reconoció que no eran los periodistas los únicos ni los mayores responsables de las deficiencias, pues según él continuaba siendo insuficiente el nivel de comprensión alcanzado por muchos dirigentes partidistas y estatales sobre la vinculación orgánica entre desarrollo económico y gestión periodística.
  39. En 1984 el Buró Político consideró necesario producir otras Orientaciones para elevar la eficacia informativa, en las que se condenaban las medidas coercitivas sobre los periodistas por parte de la administración estatal y se exhortaba a éstos a adoptar una actitud activa y enfrentar tales escollos "como corresponde a su condición de trabajadores ideológicos." García Luis considera que todos estos llamados al orden fracasaron porque "tomaban a la prensa aisladamente del contexto social y no como parte de una transformación integral de la sociedad."10
  40. Si atendemos al contenido de los documentos mencionados hasta aquí, es fácil advertir como leit motiv un criterio reduccionista que identificaba la renovación con ejercicio de la crítica de un trabajador ideológico, soslayando otras implicaciones esenciales como la información sistemática, la diversidad expresiva, la personalidad jurídica del periodista y el rediseño de una concepción comunicativa sobre bases científicas.
  41. Era frecuente en estos tiempos, que ante un llamado o resolución los medios se saturaban de críticas y cuestionamientos que iban desde el incumplimiento de un plan técnico-económico de una empresa a la aparición de un ratón en una caja de cake vendida en una dulcería habanera o la persistencia de un salidero de agua en un edificio municipal. Estas "ráfagas" de infortunios aislados, sin potenciar análisis generalizadores de las causas de la ineficiencia económica y de los servicios públicos, conducían inevitablemente a la parálisis: surgían voces institucionales "aterrorizadas" por la imagen caótica de la realidad que estaban ofreciendo los periodistas -- los guardianes de nuestra imagen han sido una especie perseverante por motivos diversos -- y a partir de aquí se llamaba al orden y la recapacitación. Cumplido el juego de la noria, las fuerzas regresivas de los niveles estatales y partidistas tenían razones suficientes para alertar sobre los "peligros de la apertura."
  42. En este recuento de condicionantes adversas para el ejercicio informativo, no podemos obviar las tensiones del diferendo Cuba-Estados Unidos, lo que ha derivado internamente en una mentalidad de fortaleza sitiada, vigilante en los diversos niveles y dependencias estatales ante cualquier revelación comprometedora para la seguridad del país. El llamado "síndrome del misterio" del periodismo cubano no es más que la deformación burocrática de esta actitud de custodia: todo es información sensible, toda aparente divergencia debe ser silenciada en aras de la unidad frente a la confrontación inminente.
  43. Como ha observado Armand Mattelart, "el peligro de la racionalidad de la guerra es que es alérgica a la noción de contradicción. Ninguna información susceptible de desmoralizar a los combatientes y las poblaciones civiles puede ser divulgada(...) Ninguna estrategia de guerra se construye a partir de la duda, de la hipótesis, sino a partir de la creencia y las certidumbres."11

    LOS RETOS DEL PROYECTO DE POLITICA INFORMATIVA
  44. Los ochenta resultaron años de reactivación y dinamización para el pensamiento social y la actividad cultural del país, necesitados de nuevas respuestas frente a las apremiantes dificultades internas y en medio de los cambios ocurridos en el bloque socialista a finales del decenio.
  45. Lo que el ensayista y profesor universitario Fernando Martínez ha calificado como "el duro impacto del empobrecimiento, dogmatización, seguidismo y erradicación del choque de criterios que sufrió nuestro pensamiento social en la década pasada" (Taller Científico Cultura, Ideología y Sociedad: balance de los ochenta, 1989), inspiró encendidos debates durante el denominado "proceso de rectificación de errores y tendencias negativas" convocado por la dirigencia política del país en abril de 1986.
  46. En este contexto y como resultado de todos los esfuerzos precedentes, se produce el paso más consistente de todos estos años: la formulación e implementación del proyecto de política informativa, cuyos presupuestos básicos se recogen en el documento El periodismo en Cuba: situación actual y perspectivas, presentado al V Congreso de la UPEC (octubre de 1986).
  47. Los puntos esenciales de la política informativa, respaldada por los acuerdos del Buró Político del PCC -- junio de 1987 --son los siguientes:
    -Otorgamiento de mayor autonomía a los órganos de prensa.
    -Acceso real a las fuentes de información.
    -Respeto de los intereses de actualidad de la ciudadanía a través de la gestión profesional del periodista: únicamente los motivos de defensa y secreto estatal debidamente justificados pueden limitar el acceso a la información.
    -Apertura de los medios hacia la reflexión, la polémica y el sentir de la población.
    -Participación de la prensa en las instancias de dirección partidista y gubernamentales.
    -Superación técnica y profesional del personal periodistico a traves de cursos y seminarios de especialización.
    -Promoción de un sistema de investigaciones sociales aplicadas a la esfera de la comunicación.
    -Establecimiento de una retribución salarial más adecuada, de acuerdo con el profesionalismo de cada periodista.
    -Facilidades para el intercambio de información sobre formas expresivas y tendencias del periodismo contemporáneo, utilizando las posibilidades poligráficas de la UPEC.
    -Rigurosa selección de los aspirantes a estudios universitarios en la especialidad de Periodismo.
  48. La presencia de una información ágil, diversa y documentada en los medios de comunicación, continúa siendo el eje de los problemas. Durante años se ignoró el concepto de información y se establecieron sobre ésta métodos de dominio administrativo, de modo que instituciones y organismos que generaban información se erigieron a la vez en sus controladores. García Luis reconoce que en Cuba "no hay todavía una cultura de la información.(...) Todo el mundo se cree dueño de ella y en la capacidad de negársela al periodista, y lo más vergonzante, este último siente que no tiene derecho a recibir la información que busca."12
  49. Para el entonces Secretario Ideológico del Partido Comunista, Carlos Aldana, "tal vez el más colosal de todos los idealismos es reclamarle una conducta consciente a quien no está debidamente informado, en primerísimo lugar sobre sí mismo, sobre su territorio, su provincia, su país. Y tenemos demasiados "dueños" de la información. Es la única forma de propiedad feudal que ha sobrevivido al socialismo."13
  50. En el último trienio de la vida cubana, la duplicación de la política informativa fue derivando hacia el inmovilismo, atenazada por las circunstancias de crisis interna. La trayectoria de su evolución es zigzagueante y precaria, lo que demuestra que las voluntades expresas y los documentos programáticos no bastan para producir los cambios sustanciales en los procesos de comunicación informativa.
  51. La persistencia del temor a la equivocación -- trascendencia política que pueda tener el revelar una información -- el apego a formas rutinarias y burocráticas en la transmisión de los contenidos, retardan todo esfuerzo coherente por ofrecer al fiudadano cubano una visión más razonada y equilibrada de la realidad cotididana. La actitud de expectativa en los periodistas cubanos no puede explicarse sin mencionar los condicionantes contextuales y los requerimientos del poder político.
  52. A finales de 1987, durante un proceso asambleario nacional con todo los profesionales del periodismo cubano, se obtuvieron como mayoritarios los siguientes criterios (Documentos del Departamento de Organización de la Unión de Periodistas de Cuba):
    -No se han dado a conocer en nuestros espacios informativos las contradicciones surgidas con el "proceso de rectificación." (Se conoce como proceso de rectificación a los cambios en la estructura económica y las formas de producción que intentaron establecerse desde 1985.)
    -No hay debate porque los periodistas no tienen respuesta rápida y convincente. Los que están al frente de los medios no promueven el debate público.
    -Hay falta de información porque siempre se dice desde las altas esferas que "no es el momento oportuno." ¿Cuándo es ese momento?
    -Todos estamos razonando aún monolíticamente ante los problemas. Las instituciones del país viven esa falsa unanimidad a la hora de ver los fenómenos de nuestra realidad.
    -No se prioriza el centro de interés del público. Existe una cierta conformidad de seguir tras el lenguaje oficial; se habla de cosas que no tienen que ver con el alma y los sentimientos de la gente común.
    -Es ingenuo pedir o exigir que la prensa despierte un clima de confianza en la ciudadanía, cuando todos, prácticamente sin excepciones, hablamos el mismo lenguaje, con las mismas fuentes de información.
    -Utilidad de una Ley de Prensa que respalde y favorezca la labor de los periodistas.
  53. Esta sensación de incertidumbre que rodeó el proyecto de libertad y apertura informativas, se confirmó un año después --1988 -- tras un sondeo realizado por el Centro de Estudios de los Medios de Comunicación Masiva (CEMEDIM) con una muestra representativa del sector periodístico (500 periodistas).14
  54. El 40,2 porciento de la muestra entrevistada se manifestó parcialmente o no satisfecha con el ejercicio de la profesión periodística, aludiendo tanto a limitaciones personales como a causas dependientes de su órgano de prensa. En tanto, el 97,2 porciento consideró que en el medio donde laboraban hay dificultades para ejercer un periodismo analítico y creador, por razones muy similar a las anteriores: censura, preparación insuficiente, presión de las instituciones criticadas, consultas excesivas, ambiente desfavorable y ausencia de respuestas a los planteamientos del sector, entre otras. Finalmente, el 66,6 porciento se declaró inconforme con la aplicación de la política informativa.
  55. Pero como ya hemos expresado, los límites de la política informativa no se circunscriben al nivel de calificación técnico-profesional de los periodistas ni a la disponibilidad de información, sino que se condicionan por la magnitud de los problemas fundamentales del país, los que siguen imponiendo ciertas barreras de contención en virtud de su incidencia ideológica. Y esto nos lleva nuevamente al nudo fordiano del modelo comunicativo y el modo de entender los usos sociales de la información.
  56. El "proceso de rectificación" -- que incluía también a la prensa -- coincidió con una situación económicamente hostil, agravada con los cambios de Europa del este y el desmembramiento de la Unión Soviética. No es ocioso recordar que desde 1985 el gobierno de Estados Unidos transmite información hacia la isla través de la emisora Radio Martí, y que en 1991 se produjo la salida del canal Televisión Martí, ambas estaciones con sede en Washington, hechos que agravaron el diferendo Cuba-USA y, por ende, las tensiones en el país.
  57. La estrategia de "período especial en tiempos de paz" generó opciones para la sobrevivencia de la nación ante las afectaciones económicas, con repercusión directa también en el proceso productivo industrial de los medios de prensa. En un mensaje de la Presidencia de la UPEC a los periodistas cubanos -- septiembre de 1990 -- se daba cuenta de este nuevo trance correctivo a la política informativa: "Nos encontramos -- decía el citado Mensaje -- ante la prueba más crucial a que jamás haya sido sometida la prensa y el periodismo cubanos."15
    Si bien el texto señalaba que "el papel de la prensa en el período especial no puede retroceder a la situación anterior al "proceso de rectificación'" y alertaba contra "las especulaciones sin base, el triunfalismo, la espectacularidad y la simplificación de los problemas" y contra "los errores u omisiones que puedan lesionar la estabilidad social," no puede obviarse que la situación nacional ha traído consigo renovadas complicaciones de order práctico en las redes de comunicación. En período de crisis es sintomático que las fuentes de información se abroquelen y los intereses periodisticos queden sujetos a la estrategia de conducción política. El riesgo mayor es la vuelta al centralismo informativo y su peor secuela: la tendencia a que las dificultades objetivas se utilicen para enmascarar subjetividades e ineficiencias internas.
  58. A pesar de que algunos espacios informativos --fundamentalmente radiales -- e individualidades profesionales lograron abrirse paso hacia un periodismo más creativo en estos años, la valoración del conjunto de medios de prensa revela fragmentación, discontinuidad y estancamiento en la renovación pretendida. La política informativa no ha podido resolver un problema tan esencial en el periodismo moderno como la actitud científica en el acercamiento y reflejo de la realidad-objeto. Ha sido frecuente en el quehacer profesional trastocar la actitud de búsqueda y replanteo del conocimiento en un acto pseudoinvestigativo mediante el cual el periodista se aproxima a la realidad a buscar ejemplos para validar una propuesta preconcebida en relación con esa realidad y no para formular nuevas interrogantes y nuevos problemas a través de la investigación. Lógicamente, es más cómodo y menos conflictivo registrar sólo las respuestas previstas.
  59. El contexto profesional inhibe la creatividad y, visto como un trabajador ideológico, el periodista termina produciendo un discurso informativo que traslada dócilmente los contenidos de las directrices oficiales, sin generar enfoques propios para cada espacio y órgano de prensa. Y como ha expresado el historiador Román Gubern, "la libertad de información no puede reducirse a poder elegir y optar por una escasísima variedad de lo mismo."16
  60. Pero si bien sería impensable un cambio de modelo comunicativo sin producirse transformaciones en la política y la sociedad cubanas, no es menos cierto que las prácticas informativas en la isla tienen que hallar un camino nuevo a corto plazo, so pena de que los medios de prensa continúen perdiendo credibilidad. En el momento crucial que nos hallamos, no habrá razonamiento sin información veraz. Por eso el rediseño del actual modelo comunicativo por uno de dimensión participativa, donde el componente ideológico no menoscabe el hallazgo del entendimiento colectivo, es uno de los retos esenciales que tiene ante sí la sociedad cubana en la defensa de su identidad como nación. Para el ciudadano cubano de hoy carece de sentido una fidelidad al proceso político que no pase por su posibilidad de discusión y acceso libre a la información.


  61. Anexo 1
    SITUACION ACTUAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION EN CUBA
    (después de las medidas restrictivas de diciembre de 1991 que representan una reducción del 80% de la prensa escrita y 35% de la programación radial y televisiva)

    PRENSA ESCRITA
    -1 diario nacional: Granma (martes a sábados, tirada de 400 mil ejemplares con 4 páginas)
    -2 semanarios tabloides: Juventud Rebelde y Trabajadores, con 12 páginas, tiradas de 200 mil ejemplares)
    -1 revista semanal: Bohemia (64 páginas)
    -14 semanarios provinciales (4 páginas formato tabloide)
    -1 semanario municipal (4 páginas)Se mantienen con carácter bimestral o trimestral publicaciones de temas generales como Mujeres y Somos, y revistas culturales como Casa d las Américas y Revolución y Cultura.De las publicaciones canceladas en octubre de 1990 han reaparecido revistas de perfil cultural por donaciones de instituciones y organismos extranjeros (La Gaceta de Cuba, Conjunto y Tablas) y otras con el autofinanciamiento en divisas de los fondos del organismo patrocinador.Se editan 212 publicaciones canceladas de carácter científico-técnico (incluyendo boletines), para el canje de información especializada con instituciones académicas y organismos internacionales.La Agencia de Información Nacional (AIN) funciona con una sede central y corresponsalías en todas las capitales provinciales y el municipio Isla de la Juventud.La agencia internacional Prensa Latina ha ampliado su sistema de servicios informativos, aunque ha reducido el número de corresponsales en el exterior.

    RADIO Y TELEVISION
    - 5 emisoras nacionales de radio, 17 provinciales y 31 locales.
    -La emisora Radio Habana Cuba continúa sus servicios hacia el exterior.
    -2 canales de televisión con cobertura nacional, que han reducido sus transmisiones de 129 a 81 horas semanales. La programación cubre el horario comprendido entre las 6:30 y las 11:30 p.m., excepto los sábados, que se prolonga hasta las 2:00 a.m.
    Funcionan en este sistema 7 telecentros provinciales, con una hora de programación diaria, de lunes a sábados.


  62. Anexo 2
    COMPOSICION DE LA UNION DE PERIODISTAS DE CUBA (UPEC)
    -3410 afiliados en 189 delegaciones en todo el país
    -2302 hombres (67,5 %)
    -1108 mujeres (32,5 %)
    Por edades:
    -25....................0,1 %
    26 a 35................7,7 %
    36 a 45................20,7 %
    46 a 55................30,5 %
    +55....................41 %

    Por clasificación laboral
    Redactores/Reporteros................1817
    Fotógrafos/Fotorreporteros...........295
    Diseñadores..........................202
    Formatistas..........................18
    Realizadores.........................178
    Dibujantes...........................32
    Correctores..........................100
    Camarógrafos.........................75
    Caricaturistas.......................12
    Humoristas/Historietistas............13
    Docentes.............................31
    Directores de órganos................207
    Otros dirigentes.....................199
    Otros cargos.........................231
    Por nivel cultural:
    69% son graduados universitarios
    De esta cifra, el 70% son egresados de la Licenciatura en Periodismo
    Por integración política:
    Partido Comunista..................1210 (35%)
    Unión de Jóvenes Comunistas........405 (11,2%)

    Fuente: Documentos: Sexto Congreso de los Periodistas Cubanos/1993 (tabloide)


    Anexo 3
    ALGUNOS RESULTADOS DE INVESTIGACION SOBRE EL PROCESO DE PRODUCCION DE NOTICIAS EN EL NOTICIERO NACIONAL DE TELEVISION DE CUBA/1991
  63. *Periodistas y dirigentes del Noticiero Nacional de Televisión (NTV) no operan con un concepto único de noticia, sino que expresan varias nociones sobre ella, prevaleciendo las que tienen en cuenta el contenido y las que la identifican con valores-noticia. En menor medida se le reconoce como resultado de un proceso productivo, sin una idea completa de la influencia de diferentes elementos en la determinación del acontecimiento noticiable.
  64. *En cuanto a valores-noticia (requisitos que deben cumplir los acontecimientos para ser procesados en el medio con vista a convertirse en ítem noticioso):
    -19,1 % de los periodistas prioriza la trascendencia político-ideológica
    -18,3 %, la importancia económico-social
    -15 %, la actualidad
    -13 %, el interés humano
  65. *Según los autores del trabajo investigativo, el descenso del valor actualidad a un tercer lugar se debe a: "los criterios de selección que operan en los distintos departamentos cuando se prioriza la cobertura de los hechos que genera el sistema político."
  66. *Los periodistas dicen preferir informaciones (make-news) sobre afectaciones cotidianas de la población de la población (24,3% de los encuestados). Sin embargo, en realidad la lista de lo que hacen se concentra en:
    -reuniones de dirigentes
    -resultados productivos y planes económicos
    -actividades de la Juventud Comunista
    -golpes de Estado
  67. *Sobre la elección de acontecimientos noticiables, la mayoría de los encuestados dijo que las propuestas de cobertura de los periodistas se hacen a instancias de las fuentes informativas y muy pocas veces son resultado de una búsqueda personal activa.
  68. *Respecto a la planificación de coberturas informativas, se plantea que las previsiones con demasiada antelación de lo que será noticia (planes semanales, mensuales y trimestrales) limitan la espontaneidad y frescura del espacio informativo.
  69. *En relación con lo que denominamos operación de exclusión en la fase de determinación de acontecimientos noticiables, los encuestados señalan como causa más notorias de esta exclusión:
    -Los periodistas se enteran de la noticia, pero como no está en los planes no hay medios técnicos para cubrir el acontecimiento (22%)
    -Personas que no trabajan en el NTV (agentes externos) presionan para que no se hable del tema (22%)
    -El periodista se dedica a cubrir tópicos dirigidos u orientados con antelación y no se entera del acontecimiento (20%)
    -La red de fuentes es poco amplia, por lo que los periodistas nunca se enteran de esos acontecimientos (9,8%)
  70. *En el análisis de las fuentes es ilustrativo señalar que sólo el 2,7% de los encuestados señala a los televidentes como agentes capaces de proponer trabajos periodísticos. Las fuentes más utilizadas son las fuentes oficiales, lo que motiva homogeneidad en el discurso periodístico, predominio de datos y cifras, y escasez de valoraciones.
    Fuente: La construcción de la noticia en Cuba: Análisis del proceso productivo en el Noticiero Nacional de Televisión (trabajo de diploma para la Licenciatura en Periodismo, Facultad de Periodismo, Universidad de La Habana/1991. Autores: Miriam Barreda, Rolando Segura, Rolando Nápoles. Tutores: Rafael Rivera, Wilfredo Cancio Isla.)

NOTAS:

1 Borges Triana, Joaquín: "En una cuerda fina y tensa" (Entrevista a Julio García Luis). Juventud Rebelde, 21 de octubre de 1990, p. 8-9.
2 Ibid.
3 Ver Chu, Leonard L.: "De la Revolución a la evolución: treinta años de comunicación en China." Diálogos de comunicación, No.24, Junio 1939, p.50-59.
4 Ibid.
5 Ibid.
6 Tesis y Resoluciones del Partido Comunista de Cuba. Editora Política, La Habana, 1976.
7 Ibid.
8 Constitución de la República de Cuba. Editora Política,La Habana, 1992, p.26.
9Memorias del IV Congreso de la UPEC. Editora Política, LaHabana, 1981.
10 Borges Triana, Joaquín, op. cit.
11 Mattelart, Armand: "La comunicación en Nicaragua: entre laguerra y la democracia." Estudios Sociales Contemporáneos,No.41, may-ago 1986, p.24-25.
12 Borges Triana, Joaquín, op. cit.
13 Entrevista con Carlos Aldana Escalante. El Militante Comunista, Junio 1989, p.25.
14 Encuesta sobre la marcha de la política informativa,CEMEDIM, 1988 (Documento mimeografiado).
15 "Mensaje a los periodistas. Factor clave para la supervivencia de la Revolución: el nivel de informacióny orientación del pueblo." Trabajadores, 7 de septiembre de 1990, p.2.
16 Gubern, Roman: "Un imperio audiovisual fuerte para un pensamiento débil. Riesgos de desequilibrios y asimetrías."Telos, No.22, jun-ago 1990, p.79.


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